Inagotable Virgina Barcones
La directora general de Protección Civil, Virginia Barcones
La política de ahora tiene estas cosas que no le gusta, gente que trabaje. Seguramente la patada más injusta de la historia de Pedro Sánchez fue la que le metió a Luis Tudanca entre las piernas, sacando de la Delegación del Gobierno a la soriana Virginia Barcones. Con su salida del grupo en las Cortes de Castilla y León salieron todas las ganas de trabajar de los socialistas. Y no han vuelto, ni con cambio de liderazgo. A Barcones la realojó su amigo el ministro Fernando Grande Marlaska en Protección Civil, donde sus enemigos internos, que no son pocos ni débiles, pensaron que se iba a diluir. Pero en eso llegó la Dana de Valencia, los incendios de Zamora y El Bierzo el año pasado o la brutalidad del fuego de Ávila. Y siempre apareció el pundonor inagotable de la de Berlanga de Duero. Porque siempre está. Como estuvo en Siro, día y noche, con Reyes Maroto, codo a codo, o en la Sierra de la Culebra, mientras otras culebreaban con sandalias entre ascuas. Barcones es capaz de agotarlos a todos. Aunque en el caso de los suyos, del socialismo de Castilla y León, no haga falta mucho esfuerzo. Tudanca decidió sacarla de las Cortes simplemente porque los ponía en evidencia a todos. Desde entonces nadie en el PSOE CyL ha vuelto a pegar un palo al agua en el parlamento. Algunos y algunas respiraron aliviados. Cuando todavía podía verlo sin sufrir náuseas, Tudanca puso de su mano para que fuera delegada del Gobierno en Castilla y León, puesto al que regresó tras otro periplo electoral. Ahora está a pie de obra, que es donde se siente cómoda. Entre la gente, con la gente y sin dar respiro. Afrontando catástrofes, ya sean de agua o de fuego. No pudo tener mejor acierto Marlaska colocándola al frente de Protección Civil, donde es secretaria general. Es lo que tiene llegar a la política para trabajar como una mula y no para parasitarla. El PSOE de Carlos Martínez debería mirarse en el espejo de Barcones en vez de en la charca de Narciso.