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Ahora parece que en el Ayuntamiento de Soria no andan listos ni para recaudar impuestos, que es algo que al equipo de gobierno municipal siempre se le ha dado muy bien. Realmente para lo que son veloces y persistentes es para aumentar la presión fiscal, con el IBI como principal instrumento, pero luego parece que les cuesta gestionar su cobro. El Partido Popular denuncia los problemas de gestión en la recaudación tributaria, con la consecuencia de tener que habilitar una línea de crédito de 4 millones de euros. El equipo socialista reconocía que unos problemas “puntuales” en la tesorería y dificultades en la gestión por falta de personal debido a bajas. Todo se solucionará en cuanto empiecen a cobrar los recibos del bendito IBI. Que un ayuntamiento de una capital de provincia tenga problemas para recaudar los tributos es grave y más si tiene que recurrir a créditos y el pago de intereses correspondientes para poder seguir funcionando, cuando no sería necesario si la gestión fuera normal. El Ayuntamiento de Soria lleva tiempo dando la sensación de ser un barco encallado, incapaz de hacer funcionar ni grandes ni pequeñas cosas, salvo que la Zona de Bajas Emisiones, del todo innecesaria en la capital soriana que además no está obligada a ponerla en marcha por tener menos de 50.000 habitantes. Estos días se comprobaba que el barco turístico del Duero, un proyecto municipal que iba a estar en marcha este verano, llegará cuando sea, pero no en plazo, porque las baterías no están disponibles por la guerra de Irán. Tal vez sea cierto, pero también lo es que el consistorio ni siquiera se ha preocupado de pedir la licencia para la navegación a la Confederación Hidrográfica, en lo que parece un nuevo ejemplo de dejadez, que es la misma causa por la que el bar del Fielato, otro recurso turístico junto a los visitadísimos arcos de San Juan, este verano no ha abierto porque no se ha licitado la concesión. También está cerrada la casa del Guarda en Valonsadero, otro recurso hostelero municipal clave en la ciudad. No lejos del Fielato esta la pasarela peatonal que ya ni se sabe los temporales que hace que se rompió y que sigue sin solución, después de innumerables excusas desde octubre de 2024. Al cangrejo que estaba junto a ella le ha pasado lo mismo y parece que ahora por fin se aprueba un presupuesto para repararlos. Aunque Carlos Martínez, actual líder de la oposición en Castilla y León, presumía de un Ayuntamiento ejemplar, se evidencia que la gestión es muy, muy mejorable. Eso sin hablar de la ‘operación Fuentona’, con una concejala del equipo de gobierno y otras seis personas detenidas presunta corrupción, que eso ya es una dimensión diferente. Solo la gestión ordinaria demuestra dejadez o inoperancia, con adjudicaciones que caducan y no se renuevan, como la de limpieza y jardines, pendiente desde 2018, o la de limpieza de colegios, caducado en 2021. Eso, sumado a ciudadanos sufriendo grandes retrasos en sus gestiones porque el ayuntamiento no resuelve expedientes, hace que la sensación sea de naufragio. El capitán del barco se marchó al puerto refugio de las Cortes.