Soria, preparen Trankimazin
Javier Antón.
Quizás los del gobierno municipal de Soria, que de repente se han visto, como un caballista solitario de La Saca, corriendo en medio de la manada de astados con tricornio, deberían repensar sus palabras antes de pronunciarlas al azar. Y esto también sirve para la concejal arrestada, Yolanda Santos. El regidor, puesto a dedo por Carlos Martínez, que siempre estuvo allí, debería obtener asesoramiento más prudente ante la que se le viene encima. Decir que están tranquilos tras once horas de registros en las dependencias municipales, gabinete de alcaldía incluido, con siete detenidos y con seis delitos sobrevolando el cielo de la Audiencia no parece la expresión ni más oportuna ni más prudente. A no ser que estén a la espera de que las detenciones escalen en el organigrama del gobierno, las detenciones alcancen las doce y los delitos cubran medio Código Penal para empezar a dispensarse alprazolam, principio activo del mítico Trankimazin. La ‘operación Fuentona’ es incipiente. No ha hecho más que empezar. La madeja tiene el grosor de once horas de acopio de documentación. De fondo, el proyecto Brera, con fondos europeos, fundamentalmente del ministerio de Sara Aagesen, la ministra que más ha pisado Castilla y León, aunque no se sabe para qué durante el reinado autonómico socialista de Carlos Martínez, el primero de su nombre. ¿Que pintaba la Aagesen el sábado pasado en Ponferrada conmemorando el hito de Nevenka, un asunto de escasa transición ecológica y mucha carga de Igualdad, que tiene su ministra vallisoletana, Ana Redondo, que a última hora se dio mus? El que sí estaba era el que siempre estuvo. Y, aunque se asemeje, no es el rubio de Los Pecos. Las hormiguitas trazan el hilo corruptor que va de la Fuentona a la cabeza de la jefatura del PSOECyL. Y son tan incansables como infalibles. Esto sólo está empezando. ¿Se acuerdan de Ábalos y sus albores tan delictivos como cachondos? Reírse ya no se ríe. Ahora se atiborra a Trankimazin.