LA SOLANA
Tres ces para los pueblos y la declaración de Boltaña
La comisión de Municipios de Menor Población de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) se reunió la semana pasada en la capital soriana, con el presidente de la Diputación, Benito Serrano, que es también vicepresidente de dicha comisión, como anfitrión. Es un foro en el que se intercambian experiencias pero que también aspira a ejercer presión para que los problemas de los pueblos con menor población no queden ni en el olvido ni se conviertan en un motivo de bonitos lemas que luego no traen consecuencias en forma de soluciones para los problemas. Al pensar en una cita semejante casi es inevitable orientarse hacia una visión pesimista, porque la realidad de la despoblación parece imponerlo cuando se mira hacia el mundo rural, especialmente a los lugares con menos población. Sin embargo, en la cita se puso énfasis en un dato que parece invitar al optimismo. El 40% de los municipios de menos de 5.000 habitantes ha conseguido incrementar su población en los últimos años, sobre todo a partir de la pandemia. Es cierto que en el 60% sigue el proceso de despoblación, pero merece la pena mirar a los casos de éxito para indagar en las soluciones. En general, parece cumplirse la regla de las tres ces en los pueblos que crecen: conectividad (banda ancha), cercanía (a poco más de 15 minutos en coche de una capital o cabecera importante de comarca) y calidad de vida o coste de vida asequible (con la vivienda como un elemento básico). No es ningún gran descubrimiento, pero no parece que se haya hecho todo lo posible para que estas tres ces se intensifiquen. Al menos así lo demandan sus representantes, que insisten en que la ce de calidad de vida se incremente a través de servicios de calidad. Todas sus demandas aparecieron recogidas en la Declaración de Boltaña, localidad oscense que acogió a finales de marzo el V Congreso Nacional sobre Desarrollo Rural y Despoblación de la FEMP. Piden que se les tenga en cuenta en la Estrategia Nacional de Equidad Territorial y Reto demográfico del Gobierno de España, un marco normativo específico que se adapte al medio rural, con un estatuto básico de los municipios de menor población, una financiación local suficiente y justa, que se simplifique la burocracia, reconocer y fortalecer el papel de las diputaciones, incorporar el principio de ruralidad a las políticas públicas, acciones que fomenten el relevo generacional en el mundo rural, políticas de vivienda específicas y reforzar el «relato positivo» basado en las oportunidades que ofrece el mundo rural. Esto último es importante, porque hoy en día los pueblos pequeños siguen, injustamente, estigmatizados. Nada parece una quimera, pero lo que sí sigue pareciéndolo es que de una vez por todas les haga caso en serio, porque lo que plantean es una oportunidad para toda la sociedad, no solo para ellos. La declaración de Boltaña no ha tenido demasiada repercusión y quizá debería ser ese el primer cambio: escuchar.