AL SERENO
Los folios y el tren directo
EL MINISTERIO que abarca las competencias de Transportes ha tenido diferentes nombres y responsables en España en los últimos ocho años, los que lleva Sociedad Civil Burgalesa celebrando cada sábado sus plantes en demanda de la reapertura del tren directo entre Burgos y Madrid, pasando -y parando- por Aranda de Duero. De finales de 2017 hasta hoy la lista de ministros de Transportes deja una colección de muertos en vida que ni la Santa Compaña. El primero fue el popular Íñigo de la Serna, el último que llevó el nombre de ministro de Fomento y que dejó como legado los avances en la autovía de Burgos a Aguilar e Campoo, que hoy en día sigue inconclusa. Le sucedió el hombre de moda, el de los paquetes de folios que la UCO dice que eran fajos de billetes y él alega que tenía una fotocopiadora voraz. Ante José Luis Ábalos se plantaron los del plante por el tren directo un día que vino a pasar la jornada con el entonces alcalde y hoy vicecandidato a encabezar la oposición en las próximas elecciones autonómicas, el socialista Daniel de la Rosa que fue el anfitrión del ministro, que también ejercía entonces como secretario de organización del PSOE estatal, como hoy De la Rosa en la filial autonómica de los socialistas. Se desconoce si el amigo de Miss Asturias le explicó algo al amigo del de la escobilla y la poltrona sobre un Seat 127 sobre sobres o si hablaron de folios o si comieron lechazo u olla podrida. Lo que sí vimos es que en plena plaza mayor burgalesa los del plante se quedaron plantados porque Ábalos les dio una larga cambiada y, pertrechado detrás de la entonces obligatoria mascarilla, les hizo una burla y siguió a lo suyo, que parece ser que eran los folios y los paradores. El inefable Ábalos dejó la cartera cuando perdió el favor del número uno por su desordenada vida social a Raquel Sánchez Jiménez no sin antes ordenar que fuera tapiado el túnel de Somosierra en el que yace la bateadora que quedó enterrada tras un hundimiento del techo. El sarcófago de la máquina es el símbolo más evidente de lo que desde el Ministerio se ha querido hacer siempre con el tren directo. Sepultarlo y olvidarlo. Tras Ábalos llegó al Raquel Sánchez, coleccionista de mentiras. Desde dar fechas caducadas del AVE a pasar del tren directo, aunque no tan olímpicamente como el actual titular, el mediático Óscar Puente. Al vallisoletano le agradecen nuestros paisanos de que les vaya a levantar una superestación de AVE, que será muy chula pero nunca será tan fría, con tantas goteras y tan a desmano como la de Burgos. Ni Puente ni el siguiente resucitarán el directo. Por mucha unanimidad política en Burgos y en las Cortes de Castilla y León y con la Junta insistiendo en que se reabra, seguro de que algún director general, subsecretario o pisapapeles de Madrid dirá que es inviable, irrentable o cualquier pijada y el nuevo se encogerá de hombros y seguirá dando golpecitos a las paredes del despacho a ver si localiza algún escondite secreto de folios.