Editorial

La infamia de la política que sigue instalada en las Cortes autonómicas

E.M.

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LAS MENTIRAS tienen las patas muy cortas y el cinismo en la política los días muy escasos. El paso de los días ha dejado claro lo que ya desveló este periódico hace semanas, que la decisión de prorrogar la actividad de las Cortes a julio, a petición de PSOE y VOX, repentinos y repetidos aliados sorprendentemente en el hemiciclo, especialmente desde la llegada de la nueva dirección socialista, era una pura estrategia de imagen. Las Cortes de Castilla y León han estado secas de actividad. Pero es que el PSOE argumentó que la petición estaba motivada para intentar avanzar en la ley autonómica de violencia de género. Comisión que no fue convocada por el presidente del parlamento, Carlos Pollán, que tampoco va a poner más interés en la citada norma en contra de la cual está su partido.

Al nuevo PSOE de Carlos Martínez se le están viendo las costuras. No parece muy predispuesto al trabajo. Hasta el punto de que ayer, en otro acto de mal disimulo, intervinieron en rueda de prensa dos ‘teloneros’, integrantes de la ejecutiva, pero unos perfectos desconocidos para responder a Mañueco sobre su plan de vivienda, que presentó hace dos semanas. No hay ideas ni actividad. La próxima vez que Carlos Martínez aluda a la supuesta comodidad en la que está instalado el presidente de la Junta y su próximo rival electoral, lo interpretaremos en función del escaso apego al trabajo que muestra el grupo socialista en las Cortes. Desde el último pleno del año, hace ya un mes, la única actividad política que se ha visto es la que desarrolla el ejecutivo autonómico, con Mañueco a la cabeza.

Veremos también la próxima vez que al grupo socialista le entren las prisas por avanzar en la reforma de la ley de violencia de género de Castilla y León. Seguramente le recordarán que dejaron pasar la ampliación del periodo legislativo para irse todos de vacaciones.

Este es el devenir de las Cortes de Castilla y León y de sus inquilinos, empecinados en practicar la antipolítica contra ellos mismos y ponerse en evidencia constantemente. La inacción llega a cotas nunca vistas. La falta de ganas de trabajo es una constante. Dos meses y medio de vacaciones veraniegas con sueldos, casi una treintena, de cien mil euros. Cortes de asesores y allegados que en conjunto nos cuestan 25 millones al año.

Pero esa no es la política en Castilla y León, donde alcaldes, concejales, diputados provinciales e integrantes del gobierno autonómico dan el callo a diario y no se cogen dos meses y medio de veraneo. Eso es la infamia que sigue instalada en las Cortes.