Creado:

Actualizado:

SIEMPRE he creído que a Miguel Tellado se le calienta la boca. O que habla por hablar cuando algún periodista, avezado en las contiendas políticas, le pregunta y repregunta para que diga cosas que van a permanecer para siempre en las hemerotecas. Miguel Tellado no sabe que «en boca cerrada no entran moscas»... y como no lo sabe se ha adelantado a los acontecimientos que señalan su imaginada ruta para el Partido Popular. Debería atenerse a la posibilidad de ser cauto y a no decir sandeces que probablemente resten votos a su causa.

Y es que la hipotética coalición con Vox les trae a mal traer; aunque, para decir todo lo que ya ha dicho, primero debería de ganar unas elecciones que, de momento, no se van a convocar. Y es que todas esas salidas de pata de banco, por regla general, pueden tener negativas consecuencias.

Y, naturalmente, para que al señor Tellado le salgan las cuentas, debería de echar las cuentas sin apropiarse gratuitamente de los votantes de Vox y ahí es donde se enzarza su contienda.

Porque el Partido Popular debería centrarse en atraer a los desencantados sanchistas, a los que han estado apoyando al gobierno de Sánchez. Pues restando votos al verdadero contrincante –o sea, al PSOE– es como va a tener más posibilidades de gobernar en solitario...

El secretario general del PP se ha ofuscado con Vox, un partido político que de momento no le ha impedido gobernar y que seguramente va a necesitar en el supuesto remoto de que un día gobierne. Y en vez de definir hipótesis lejanas debería de dedicarse a hacerle una oposición más contundente al gobierno que nos ha tocado a los españoles. Y las presunciones de formar o no formar gobiernos de coalición para el futuro quedan aun tan lejos que no es necesario que Tellado siga diciendo cosas de las que se ha de arrepentir. El PP se ha venido arriba, pero las conjeturas que mueven a Tellado no se han reflejado en las encuestas. Y es que las cosas hay que decirlas cuando hay que decirlas.

La política española de los últimos tiempos es anodina y renqueante. Está colmada de deseos que pueden cumplirse o no cumplirse. Ya no queremos que los políticos bocazas digan lo que se les va ocurriendo a medida que hablan. Los españoles necesitamos un poco de silencio. No nos gusta que nuestros gobernantes e hipotéticos gobernantes se aventuren en «dires y diretes».

Tellado debe de tranquilizarse e intentar ganar las próximas elecciones, y una vez ganadas gobernar sin petulancias. Porque es previsible que su formación no tenga mayoría suficiente. No la va a tener. Pero le queda otra opción, no gobernar con Vox y pactar con el PNV e incluso con los independentistas catalanes de Puigdemont para que no pierdan comba. Quizá le guste más eso a Tellado.