La indecencia campa a sus anchas en las Cortes de Castilla y León
Carlos Pollán y Marcos Herrero
Lo del letrado mayor de las Cortes, en esencia y guardando las distancias, no es muy distinto de lo de Ábalos y Koldo, por ejemplo. El escándalo va creciendo, la realidad es tozuda y acaba por acorralar a los responsables políticos que lo negaron, miraron para otro lado e incluso encubrieron las tropelías. Cada minuto que pase en el cargo el letrado mayor, con cuatro resoluciones judiciales en contra, una de ellas apuntando a un delito penal por acoso en el corazón del legislativo de Castilla y León, culpabiliza más a quienes lo consienten. Primero al presidente del parlamento, Carlos Pollán (VOX), y después a los otros cinco miembros de la Mesa de Cortes, de VOX, PP y PSOE, que lo amparan con su inacción. Porque las tropelías vienen de largo y son en el ámbito laboral, que el TSJ ha tumbado la reordenación de puestos de trabajo confeccionada claramente para perjudicar a una funcionara a la que han tenido que reincorporar a su puesto.
Resulta a todas luces indecente que una trabajadora de las Cortes de Castilla y León tenga que atravesar un calvario judicial de más de un año para defenderse de lo que a todas luces y la vista de las resoluciones es una persecución de libro. Los tribunales tendrán que definir si hay un tipo delictivo tan repugnante como el del acoso y en el mismo corazón de la institución que alberga la soberanía popular de los ciudadanos de esta comunidad.
La protección que hasta ahora ha brindado Pollán al letrado mayor, Marcos Herrero, no tiene explicación. Y si la tiene debe ser muy oscura y misteriosa y la tendrá que explicar el propio Pollán. Claro que es el mismo letrado que ha amparado los chanchullos y la opacidad, por ejemplo, del uso de los coches oficiales.
Pero a Pollán se le ha acabado el amparo también con dos aspectos. Uno, la valentía del vicepresidente de la Mesa, Francisco Vázquez, que ha sido el único de los seis integrantes del órgano que ha tenido la honestidad de poner el cascabel al gato de los escándalos. Y lo ha hecho por escrito y con contundencia. Y otro es la llegada de una nueva dirección al grupo socialista, con Patricia Gómez Urbán, que ha acabado con el compadreo que mantienen con VOX sus dos representantes, Ana Sánchez y Diego Moreno, beneficiarios del chiringuito que es la Mesa y sus prebendas, como los famosos BMWs oficiales. A este paso será Pollán el que deje sin margen de maniobra a sus compañeros de VOX, a los que ayer no quedó más remedio que sugerirle al presidente que se deshaga del letrado, si es que este no tiene la decencia de dimitir. De momento, la indecencia política es lo que campa a sus anchas en las Cortes de Castilla y León.