Abel Caballero deja a los pies de los caballos a Renfe y al ministro Puente
ES UNA LÁSTIMA que Renfe y el Ministerio de Transportes bailen al son del alcalde de Vigo, el iluminado Abel Caballero, uno de los barones socialistas que siempre se tiene que salir con la suya. Es una lástima que Renfe después de anunciar que no suprimiría paradas en Castilla y León (Segovia, Medina y Sanabria) haya tardado poco más de un mes en incumplir la palabra que dio por escrito en un comunicado y se haya plegado a las exigencias del vigués para recortarle los tiempos de viaje. Abel Caballero, que parece mentira que haya sido presidente de la Federación de Municipios y Provincias y entienda que la solidaridad de los territorios se ciñe a su egoísmo. Él que tiene un AVE a la puerta de casa mientras otros territorios como Soria, Ávila o El Bierzo tienen que conformarse con un tren tercermundista.
Es posible que la reorganización de los trazados de Renfe no sea tan descabellada para Castilla y León. Pero estaría bien que los explique con transparencia, la misma que luego el ministerio exige, por ejemplo a la comunidad de Madrid en sus batallas políticas, y que empiece por reconocer la supresión de paradas. Porque lo que resulta infame para Castilla y León es el comunicado de la compañía ferroviaria que trata de comparar la nueva estrategia con Galicia con lo que había en 2024. También podía compararla con la década de los noventa, cuando no había ni AVE en Castilla y León. Se puede ser más sibilino, pero sería indecente.
Pero en cualquier caso, a la vista de cómo han transcurrido los acontecimientos y de que el propio Abel Caballero se felicita de la supresión de paradas en Castilla y León, la sensación que da es que el que manda en el ministerio es el regidor vigués, no el ministro vallisoletano Óscar Puente.
Renfe dijo el 19 de marzo en un comunicado oficial que no se suprimiría ninguna parada, tras la primera embestida del mandatario gallego. Ya vemos lo que vale la palabra de Renfe para Castilla y León. Veremos ahora qué hace el PSOE de Castilla y León, que anunció reuniones el jueves con el Ministerio de Transportes para defender a Castilla y León y evitar la supresión de frecuencias. Y veremos el peso que tiene en el mapa político de su propia organización.
En cualquier caso, así no se hacen las cosas. Las cosas se hacen a la cara, de frente y con transparencia. Y es posible que así Renfe obtenga la comprensión de los habitantes de esta tierra. Abel Caballero en sus ansias de vanidad deja a los pies de los caballos a Renfe y a su amigo el ministro Puente. Todo esto es un espectáculo vergonzoso al servicio de un ególatra de la política.