Los ministros, quietos en la mata
Pedro Sánchez
Que ha dicho Moncloa que los ministros en mayo no se quiten el sayo. Es decir, que quietos en la mata y no se organicen giras internacionales, que hay que estar a disposición del patrón. Ha sido llegar ese mensaje y ponerse de los nervios todo hijo de cartera ministerial, e hijas también. Sánchez es imprevisible. Pero muchos achacan la instrucción a otra crisis de gobierno. Sánchez es una picadora de carne política. Hemos perdido la cuenta de cuantos lleva en su poco más de media docena de años al frente del ejecutivo. Es la depuración que tenía pendiente tras el congreso federal adelantado para pertrecharse contra Koldos, Aldamas, Ábalos, Jesicas y otras Begoñas. Y ahora va a mover el avispero. La vieja teórica de que todo cambie para que Sánchez siga. Esa estrategia de la regeneración fingida. Mientras, en León han vuelto a montar otra de esas mesas por el futuro. Parece el Ikea de la política. Todo el día montando y desmontando mesas. Ocurrencia de Quiñones, que tropieza con la misma piedra con la que se estrelló Javier Izquierdo cuando gobernó la Delegación del Gobierno y creyó que iba a salvar a la política autonómica del leonesismo. Consecuencia de entonces: creció la UPL y encaramó en las Cortes con tres procuradores. Cada vez que montan una mesa por el futuro de León, mejora la prosperidad del partido que pastorea con equilibrio orgánico y destreza estratégica Luis Mariano Santos. A cada mesa, un saco de votos que atropa el de Cistierna. Lo advertimos aquí con la mesa de Izquierdo. Y las urnas lo confirmaron, como Miami a Marc Anthony. Lo volvemos a advertir aquí y nos emplazamos a las urnas de marzo venidero. La UPL se pondrá en cuatro. Entre el alcalde de la capital, Jose Antonio Diez, y el desvarío de las mesas camillas, Luis Mariano no va a tener ni que gastar en cartelería electoral. Y aquí lo dejamos, que son demasiadas emociones para un jueves santo, con la AEMET pisando los talones a costaleros y papones.