EL COMÚN DE LOS MORTALES
Cobardía turística
CON EL FINAL de año que ya se aproxima saldrán los responsables de la política turística del Gobierno de España sacando pecho sobre los datos de crecimiento de turistas y pernoctaciones en España ignorando las proclamas teóricas sobre el cambio de modelo de desarrollo que necesita el sector turístico. Una cosa es la teoría y otra la práctica. Si las previsiones se cumplen este año superaremos la cifra de 90 millones de turistas internacionales en nuestro país lo que supone, aparte de un record histórico, una tentación política insuperable de atribuirse una medalla que se aleja de los objetivos de sostenibilidad política de los que, por otro lado, tanto se presume en las estrategias promocionales.
Hace falta mucho valor político para tomarse en serio la apuesta por un modelo turístico que priorice de verdad la calidad sobre la cantidad, la diversificación de la oferta, la redistribución de los flujos turísticos o una verdadera desestacionalización de la demanda. Se trata de factores, todos ellos, que favorecerían a destinos como Castilla y León que juegan en la segunda o tercera división de la política turística del Gobierno de España que los sitúa en un segundo o tercer nivel de prioridad frente a destinos tradicionales de costa como las islas, Cataluña, Andalucía o Valencia que acaparan, junto con Madrid, prácticamente la totalidad del pastel turístico nacional.
En este año que ya llega a su fin es previsible que se llegue a los 91 millones de turistas internacionales, lo que supondría un crecimiento de entorno al 7% respecto al año pasado. El problema es que la mayoría de esos turistas foráneos se concentran en apenas seis Comunidades Autónomas de suerte que el desarrollo turístico sigue impulsando destinos donde el turismo es ya un problema en lugar de hacerlo en aquellos en los que podría ser una solución para generar actividad económica y asentar población.
Es necesario un Gobierno valiente que supere la tentación política de medir el éxito turístico simplemente en términos de cifras de viajeros y que apueste realmente por políticas promocionales que sirvan para superar el enorme desequilibrio entre los destinos turísticos tradicionales de sol y playa y destinos de interior como Castilla y León que ni siquiera aparecen en algunas de las estadísticas turísticas del INE. La cobardía turística del Gobierno central impide que Castilla y León alcance el peso turístico que merece como destino líder en oferta de turismo de naturaleza, enoturismo, turismo cultural, turismo idiomático, turismo rural o turismo gastronómico. Esa es la calidad turística por la que hay que apostar en vez de por las grandes cifras que sólo sirven para ponerse medallas políticas.