REMOLACHA

La remolacha resurge tras la prohibición

Acor comienza esta semana la recogida de raíz en una campaña que promete rendimientos cercanos a las cien toneladas por hectárea, más próximos a los que se obtenían antes del veto a los neonicotinoides, mientras el cultivo sigue amenazado por el alza en los costes de producción y la cotización del mercado

Una máquina arrancadora de remolacha recoge la raíz en una explotación agraria.PXB / CCO

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Valladolid

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Acor comenzará la molturación de remolacha esta semana con buenas expectativas, y empezará a recoger mañana martes, 20 de octubre. La cooperativa ha iniciado ya la recogida de alguna parcela para comprobar la calidad de la raíz, y espera buenos rendimientos en una campaña que se prevé muy similar a la anterior. En la expectativa está el listón de las cien toneladas tipo por hectárea –más cerca de las que se recogían antes de la prohibición de los insecticidas con neonecotinoides–, después de haber conseguido en la pasada campaña alcanzar las 98 toneladas tipo –es decir, 12 más que la anterior–. Si las perspectivas se cumplen supondría, en conjunto, que la planta de la Acor en Olmedo superaría el millón de toneladas físicas molturadas, y rozaría las 140.000 toneladas de azúcar producido.

La primera de las similitudes entre esta campaña y la anterior está en la superficie cultivada: mientras en el ejercicio 2025 los agricultores de Castilla y León solicitaron ayudas de la PAC para el cultivo de 19.242 hectáreas, este año lo han hecho para 19.691, solo 449 más. Lejos está la cota de las 30.000 hectáreas que solía superar la Comunidad en otros tiempos. Y es que las incertidumbres del mercado llaman a los agricultores a la contención.

Los remolacheros temen el incremento de los costes de producción, que no solo afecta a la remolacha, sino al resto de los cultivos. El incremento del precio del gasóleo ha hecho muy difícil sacar adelante el cultivo si el riego se realiza con sondeo y bomba. La paradoja de la situación está en que, por otro lado, cuanto más caro esté el petróleo más caña de azúcar se destinará a la producción de combustible y menos a la fabricación de azúcar, con lo que el azúcar, y con ello la remolacha, aumentarán su precio.

El coste de los abonos y los fitosanitarios es otra de las espadas de Damocles de los remolacheros. Además, la prohibición de los neonicotinoides hace algunas campañas ha complicado el control de enfermedades y plagas. Un factor en contra de que más agricultores se decidan por la remolacha para próximas campañas. Pero, otra paradoja, a esta incertidumbre le sale una oportunidad: la disminución drástica de superficie de remolacha en Andalucía, y la sequía en Francia, que ha arruinado grandes cultivos de remolacha a los que nunca prepararon para el regadío, podrían también tirar para arriba del valor de la raíz castellana y leonesa.

Con este panorama los remolacheros lo tienen claro: Acor garantiza un precio mínimo de 55 euros la tonelada tipo, pero los agricultores dicen que el precio debería subir a 70 para optimizar la rentabilidad. La cooperativa siempre incrementa el precio inicial en función de los rendimientos que se hayan obtenido –llegó a pagar 75 euros en la campaña 2023/24–, pero esa compensación entra en el apartado de las incertidumbres. Por otro lado, la tonelada de azúcar se paga en el mercado a 500 euros, pero esos mismos agricultores opinan que debería estar a 700. Esas son las expectativas que apuntan los profesionales del campo para que vuelva una época más favorable para la remolacha.

«En la campaña 2026-2027 tenemos contratadas 10.700 hectáreas» explica, en respuesta a este periódico, el responsable del Servicio Agronómico de Acor, Óscar Olivar. «El cultivo desde el punto de vista agronómico se sembró en una buena fecha, en marzo y abril, y ha evolucionado muy positivamente desde agosto hasta septiembre el cultivo, que ha ganado un 19% en peso en las muestras que hemos recogido. A pesar de que hemos tenido problemas con un septiembre bastante seco y alguna incidencia de plagas como la gardama, esperamos tener unos rendimientos próximos a los de la campaña pasada, y que los agricultores de la zona norte consoliden su posición como líderes de producción de azúcar por hectárea en este cultivo».

En cuanto al precio mínimo garantizado para el agricultor, Olivar defiende la política de Acor: «La cooperativa, si se ha caracterizado por algo siempre, es por intentar garantizar la rentabilidad del remolachero y consolidar el futuro del cultivo», asegura. «La cooperativa está siempre pensando en función de lo que le permite hacer el contexto económico con los precios del azúcar, pues hará todo lo que pueda para incrementar la rentabilidad de los remolacheros».

Desde el Servicio Agronómico de Acor organizan ahora, en coordinación con los agricultores y con las empresas de servicios, el arranque, la carga y el transporte de remolacha para garantizar un abastecimiento de la fábrica. «Esperemos que la meteorología nos permita continuar y no tener que hacer una interrupción y, sobre todo por dar un buen servicio al remolachero y que pase la campaña de la manera más cómoda posible», concluye Olivar.

Recepción de remolacha en la fábrica de la azucarera ACOR en Olmedo (Valladolid)Ical

AYUDAS

El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, apunta que el cultivo de la remolacha «ya lleva unos años muy estabilizado en cuanto a superficie, porque el precio es bajo. Se mantiene gracias a las ayudas de la Administración, tanto el pago acoplado como el programa de desarrollo rural», explica. «El panorama mundial del precio del azúcar, como toda materia prima, está en una incertidumbre, porque también le afectan los acuerdos comerciales, las guerras, la especulación, los precios de los carburantes, de todo un poco. Por eso, desgraciadamente no hay un precio mundial del azúcar atractivo en estos momentos».

«Por otro lado, baja el consumo de azúcar, y eso tampoco ayuda a tirar el precio para arriba», añade. «Dicho eso, es cierto que este año en Europa va a haber mala producción de remolacha y por lo tanto mala producción de azúcar por la sequía. Nuestro cultivo es diferente al de Francia, pues toda la remolacha de allí es de secano. Como ha habido una tremenda sequía, van a tener menos producción».

El presidente autonómico de Asaja explica que España es un país que consume algo más de un millón y medio de toneladas de azúcar. «Solo tenemos producción para unas cuatrocientas o quinientas mil toneladas. Por lo tanto, tenemos que importar más de un millón. Nos influyen mucho en los mercados internacionales para pagar la remolacha nuestra en buenas condiciones».

A renglón seguido, Dujo no duda en defender la trayectoria de Acor frente a Azucarera: «Acor es una cooperativa que tiene sus cuentas con sus socios, que ha tirado del carro y ha intentado pagar dignamente a los agricultores para que se mantenga el cultivo. Sin embargo, entendemos que Azucarera ha hecho justo lo contrario. Ha maltratado a los agricultores porque estamos seguros de que su objetivo es el refino, es vender azúcar, no comprar remolacha. Por eso ha cerrado fábricas, ha perdido colectivos, no tiene interlocución con las Opas». Y es que, asegura, Azucarera «sea de caña, sea de remolacha traída de Inglaterra, sea de donde sea, ellos están trayendo refino a sus plantas», sentencia.

La empresa AB Azucarera Iberia SL, filial de la británica British Sugar y propiedad del grupo multinacional británico Associated British Foods (ABF), conocidas comercialmente como Azucarera, anunció hace pocos días que comenzará la molturación de remolacha en su planta de Toro el 27 de octubre, también con la previsión de «buenos rendimientos», pero sin establecer ningún precio mínimo garantizado al agricultor. La empresa comunicó que tiene contratadas para esta campaña 9.180 hectáreas de remolacha.

Por su parte el presidente de Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín, condiciona el futuro del cultivo al comportamiento de los precios del gasoil y los fertilizantes. «El que sea un cultivo rentable o no va a depender de los costes de producción, sobre todo del riego. Si está modernizado y no es muy caro, se puede asumir. Si el riego es con gasoil y de sondeo, es prácticamente imposible llegar con estas proyecciones, y de eso va a depender los que decidan sembrar o no sembrar el próximo año», lamenta.

En cuanto a esta campaña, Palacín valora que el cultivo «evolucionó bastante bien y se espera un buen rendimiento y que la riqueza también acompañe», afirma. «La rentabilidad dependerá también de los costes. Los que han regado con gasoil tienen muy complicado sacar una rentabilidad mínima».

SOLUCIONES

Si Castilla y León ha bajado de las 30.000 a las 20.000 hectáreas de superficie cultivada de remolacha «el año que viene podrían ser menos», apunta Palacín. La única manera de solucionarlo, a su juicio, es incrementar las ayudas a los agricultores. «Yo creo que no podemos prescindir de la remolacha, en Castilla yLeón tenemos cuatro cultivos y no podemos renunciar a uno», advierte.

«La remolacha es una alternativa importante y, sobre todo, la ventaja de la remolacha es que sabes cómo vas a cobrar, que en ningún otro cultivo lo sabes». Por eso estima Palacín que «hay que apuntalar la remolacha, hay que hacer un esfuerzo e intentar reducir los costes de producción», añade, antes de reivindicar el gasoil profesional y llamar a la movilización que han convocado las Opas para el próximo 28 de octubre en Madrid: «No se puede pagar el gasóleo agrícola a un euro veinte, no salen las cuentas», sentencia.

Por su parte el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Castilla y León, Aurelio González, vaticina que la campaña de remolacha «va a ser similar al año pasado», aunque se muestra convencido de que «ahora hay mejores expectativas de las que había hace unos años, porque al no sembrar ya remolacha en Andalucía y reducirse el número de hectáreas, hay una ayuda dentro de la PAC que aumenta y la hace más atractiva». Además, «tenemos muchos agricultores que son grandes expertos en la producción de remolacha. Se van solventando poco a poco los problemas que ha habido con las semillas, con los tratamientos prohibidos. Se va mejorando la producción».

De esa manera, se trata de «un cultivo que gracias a la ayuda es rentable, pero si no la tuviera, estaríamos hablando de que Azucarera marca unos precios que están por debajo del coste de producción, sin ayudas, que en algunos casos deberían ponerse en conocimiento de la Agencia de Control e Información Alimentarios (Aica)».

El secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag) en Castilla y León, Lorenzo Rivera, apunta que las lluvias que se anuncian para los próximos días pueden complicar el inicio del arranque. «La remolacha ha tenido una buena nascencia este año, se sembró a tiempo», remarca. «Pero luego el desarrollo ha sido irregular. En primer lugar por la prohibición de los neonicotinoides, que evitaban muchas enfermedades en los primeros momentos. Los productos alternativos son menos eficaces, hay que hacer dos y hasta tres tratamientos que valen un dineral, de 50 a 60 euros la hectárea, y no acabas con las plagas de pulgón si le entra. Eso retrasa mucho el desarrollo de la remolacha. Y luego otro problema, es que tenemos cada vez más olas de calor y más intensas».

METEOROLOGÍA

Las continuas olas de calor que se han vivido este verano han condicionado mucho la remolacha, explica Lorenzo Rivera: «Hemos batido el récord de olas de calor, de días de más de 35 grados y cerca de los 40. Eso es una barbaridad para un cultivo como este, aunque estés regando continuamente. Incluso con los 6.000 metros cúbicos que hay de dotación por hectárea, eso se queda ya en el olvido, porque últimamente se está pasando de los 7.500 y 8.000 metros cúbicos por hectárea, para mantener una remolacha en condiciones».

«Ya no levantamos cabeza y no llegamos a las 120 toneladas ni 130, ni mucho menos a los 140 o 150 que algunos de los mejores productores sacaban. En Riqueza parece que este año está bastante mejor que el año pasado. La genética se va equilibrando y se está mejorando», añade.

El responsable autonómico de Coag señala también que la raíz está recuperando riqueza. «Estamos ya en 17, algunos 18, que hay de muestras. El año pasado también al final sí que hubo algún 17 de riqueza», apunta. Se refiere así a los grados polarimétricos con los que se mide el contenido en azúcar de la remolacha, que habitualmente se encuentran en torno a los 16 o 17, aunque en buenas campañas o gracias a la mejora genética se alcanzan medias de 18 grados.

Eso sí, Rivera señala como punto débil el precio. «Con la cantidad de riego que se necesita, y el abonado, y los tratamientos fungicidas, con 55 euros por tonelada es muy difícil poder sacar adelante un cultivo. La perspectiva del mercado del azúcar parece que va a subir. Estamos en 500 euros la tonelada, pero lo ideal sería que subiera a 700», subraya.

El responsable de Coag explica que la tendencia del mercado es que el azúcar suba, «porque la producción en Europa va a bajar bastante. Francia tiene una merma, con las olas de calor que también han llegado este verano, de un 20 a un 30% en remolacha, luego va a tener en maíz también hasta un 40% de reducción y allí no tienen sistemas de riego».

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«Después tenemos la caña que viene para refinar», precisa Rivera. «Está viniendo menos, y es que no hay mal que por bien no venga, como dice el refrán: como el petróleo está caro, mucha caña que en otras circunstancias se dedicaría a la producción de azúcar, se va a dedicar a la producción de biocombustible. Esto también será un punto a favor para que se mantenga un precio al alza, por encima de los 500 euros, lo ideal sería llegar a los 700, para que se pudiera pagar un precio de al menos 70 euros la tonelada de azúcar», concluye.