AGRICULTURA
La ola de calor lastra la nascencia del girasol en Burgos y apunta hacia el «desastre»
Cunde la «preocupación» entre los agricultores al observar que muchas fincas, en cualquier punto de la provincia, verán mermada su producción «más de un 50%» pese a que «las labores se han hecho muy bien, en tiempo y forma»
La sequía está causando estragos sobre el girasol, un cultivo alternativo con gran presencia en tierras burgalesas
Las altas temperaturas de este verano, mucho más adelantadas de lo habitual en la provincia de Burgos, están causando estragos en el sector agrícola. Para muestra, el botón del girasol. No pinta nada bien la cosa aunque «todavía es pronto para decir que viene una cosecha mala». Lo que sí se aprecia ya es una merma considerable en la producciones por la falta de nascencia. Un verdadero «desastre» que genera gran «preocupación» entre quienes han apostado este año por un cultivo que habitualmente ofrece excelentes rendimientos.
Ante esta situación, muchos agricultores ya han dado parte al seguro en previsión de lo que se avecina. Y no es baladí, sino todo lo contrario. Según apunta el secretario provincial de UPA, Gabriel Delgado, existe un elevado número de parcelas con «más del 50% de afección» por la no nascencia. Lo peor, encima, es que «no hay previsión de agua» y la ola de calor no deja de «tocar la moral» a los productores que miran al cielo -día sí, día también- con la esperanza de que llueva.
No se trata, tal y como precisa, de una circunstancia localizada en determinadas comarcas. Hablamos de un «problema global» que, en este caso, no entiende de circunstancias geográficas ni características concretas de los terrenos. Eso no quita para que haya parcelas que «están funcionando muy bien y otras mal en el mismo pueblo».
Más realista que pesimista, Delgado señala que la «extrema sequía» que actualmente azota al campo burgalés puede resultar demoledora a corto y medio plazo. Le consta que la no nascencia afecta a una enorme cantidad de agricultores, ya sea en mayor medida. Sea como fuere, salta a la vista que «el ciclo vegetativo se está adelantando y eso va a afectar a la planta».
Con los trabajos «paralizados» por culpa de la ola de calor, el máximo responsable de UPA en Burgos asegura que «las labores se han hecho muy bien, en tiempo y forma». Sin embargo, resulta «muy complicado» luchar contra el cambio climático. Y eso, salvo que se pongan soluciones efectivas sobre la mesa -cuanto antes mejor, por supuesto- conllevará, inevitablemente, que «las tierras buenas se puedan trabajar, pero no las de baja producción».
Tampoco ayuda el hecho de que el precio de los fertilizantes, los abonos y demás inputs siga «por las nubes». Dicho esto, Delgado lamenta las circunstancias actuales porque «el girasol era una alternativa muy buena frente al cereal» debido a su «bajo coste y buen funcionamiento».
Tanto es así que Burgos siempre se ha erigido como el principal productor de girasol en Castilla y León. Lo fue y lo sigue siendo. Y bastante por encima de Palencia y Valladolid, que también suelen destinar un amplio número de hectáreas para este cultivo.
De cara a esta campaña, los agricultores burgaleses reservaron 77.279 hectáreas de las que apenas 1.925 son de regadío. El secano domina, por lo tanto, más del 97% de las parcelas. Es la tónica habitual, aunque puede que en un futuro no demasiado lejano haya quien apueste por invertir, siempre y cuando las cuentas salgan, para evitar que la sequía lastre sus cosechas.
Especulaciones aparte, se puede apreciar que la superficie destinada al girasol ha aumentado un 17,6% respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, en 2024 se reservó más espacio para este cultivo. En concreto, 79.870 hectáreas de un total de 366.764 en el conjunto de la Comunidad. La tónica, a nivel autonómico, es prácticamente similar a la de Burgos en términos de aumento y caída de la superficie de un año a otro.
Consciente de este incremento de la superficie de cara a 2026, el secretario general de UPA Burgos se muestra convencido de que «el patinazo va a ser mayor». Lo único que espera es que la meteorología conceda una tregua y no merme sobremanera una cosecha que, al menos en principio, no arroja perspectivas demasiado halagüeñas.
Tampoco pasa por alto Delgado el riesgo de incendios. Dejando claro, eso sí, que ninguno de los registrados en lo que va de verano en tierras burgalesas guarda relación alguna con labores agrícolas. De hecho, relata que él y varios compañeros acudieron a sofocar un fuego hace unos días en una zona de rastrojo próxima a Cojóbar.
Así las cosas, no duda en reivindicar el papel del sector primario más allá de la producción de alimentos, ya que también contribuye a mantener el medio ambiente y prevenir desastres naturales en la medida de sus posibilidades.