Salamanca abre una nueva vía para el champiñón
Investigadores del IRNASA descubren bacterias para combatir las enfermedades del cultivo
Ensayos experimentales con los champiñones a partir de bacterias
La innovación agraria que se desarrolla en Castilla y León continúa aportando soluciones a algunos de los principales retos de la producción agrícola. El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) ha identificado varias cepas bacterianas capaces de combatir las enfermedades fúngicas que más afectan al cultivo del champiñón, un avance que podría traducirse en nuevas herramientas de biocontrol para un sector que demanda alternativas eficaces y sostenibles frente a la pérdida de eficacia de los tratamientos convencionales. El descubrimiento vuelve a situar a la investigación de la Comunidad entre los referentes nacionales en sanidad vegetal aplicada.
El estudio, liderado por el investigador salmantino Jaime Carrasco, responde a una de las principales preocupaciones de los productores de champiñón: la ausencia de fungicidas desarrollados específicamente para este cultivo. Los productos utilizados hasta ahora proceden de otros usos agrícolas, presentan una eficacia cada vez menor debido a la aparición de resistencias y, en algunos casos, incluso han desaparecido del mercado. La búsqueda de nuevas soluciones se ha convertido así en una prioridad para mantener la rentabilidad de un cultivo con un importante peso dentro del sector hortícola de Castilla y León.
La investigación comenzó hace casi una década con el aislamiento de cerca de 200 bacterias presentes de forma natural en el propio champiñón y en el sustrato donde se desarrolla. Tras años de trabajo, el equipo logró seleccionar tres cepas de Bacillus velezensis con capacidad para impedir el desarrollo de los principales hongos patógenos sin perjudicar al cultivo. El hallazgo supone un paso adelante hacia sistemas de producción más sostenibles, ya que estas bacterias forman parte del microbioma natural del champiñón y pueden convertirse en una alternativa biológica al uso de productos químicos.
El potencial de esta línea de investigación desarrollada en la Comunidad quedó patente con el desarrollo del proyecto europeo BIioschamp, financiado por Horizonte 2020, en el que participaron doce entidades de seis países europeos. La presencia del IRNASA en esta iniciativa pone de manifiesto el papel que desempeñan los centros de investigación de Castilla y León en la generación de conocimiento con aplicación directa al sector agrario, favoreciendo la transferencia tecnológica hacia las empresas y las explotaciones agrícolas regionales .
Más allá del cultivo del champiñón, los propios investigadores consideran que los resultados obtenidos podrían extenderse en el futuro a otras producciones hortícolas afectadas por enfermedades de origen fúngico. Esta posibilidad amplía el interés agrario del proyecto y refuerza el papel de Castilla y León como un territorio donde la investigación y la innovación se convierten en herramientas estratégicas para mejorar la competitividad, avanzar hacia modelos de producción más sostenibles y ofrecer nuevas soluciones a los desafíos sanitarios que afronta el campo.