El calor merma una cosecha del girasol con precios esperanzadores

La falta de lluvias en verano dejan rendimientos muy distintos entre unas zonas y otras, variando de los 600 kilos por hectárea a los 1.000

A los girasoles de los campos sorianos todavía les tocará esperar para cosechar hasta principios de octubreMario Tejedor

Publicado por

Creado:

Actualizado:

El exceso de calor sumado a la ausencia de precipitaciones han dejado ‘tocado’ el cultivo de girasol en las zonas más tempranas de Castilla y León, con una cosecha que arrancará esta semana en un entorno favorable de precios que dan esperanzas al sector. No obstante, todo apunta a que será una campaña desigual, mermada en Zamora o Salamanca y más optimista en Soria o Burgos, que al ser territorios más frescos, han adquirido más peso y presentan mejores perspectivas, aunque en estas provincias tendrán que esperar a meter las máquinas al menos hasta que empiece el mes de octubre.

El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, sostiene que el verano seco y caluroso ha acelerado el ciclo, aunque venía con retraso al complicarse la sementera por las lluvias de primavera, lo que ha provocado que muchas parcelas sigan verdes, aunque constata que el nivel de humedad en amplias zonas viene permitiendo ya la cosecha.

Pero en general el sector constata que la cosecha viene adelantada en toda la Comunidad en una media de 15 días, si bien no se generalizará hasta bien entrada la semana y ya la semana siguiente, con las esperanzas puestas en los precios, que ‘hablan’ de 425 euros la tonelada de girasol convencional y de 515 euros la tonelada de alto oleico, según las primeras cotizaciones de esta campaña que dio la lonja de León hace unos días. Los agricultores creen que una vez arranque la cosecha estos precios irán a la baja, pero tiene confianza en este cultivo que «al menos resulta rentable aunque bajen los rendimientos».

Lo explica Lorenzo Rivera, coordinador de COAG Castilla y León, quien cada vez está más convencido de que la sementera de la próxima temporada va a estar «totalmente condicionada por los ruinosos precios de los cereales en una campaña con 4.000 kilos de media que no han compensado los costes desorbitados», de modo que los agricultores apostarán por las oleaginosas, principalmente girasol y colza, y las leguminosas, que tienen menos insumos. De hecho, habla ya de que son muchos los que ya miran al cielo para ver si llueve algo y se puede sembrar ya la colza.

Según las estimaciones de la Junta de Castilla y León, se esperan unos rendimientos de 900 kilos por hectárea en los secanos y de unos 1700 kilos por hectárea en los regadíos. Cifras decepcionantes teniendo en cuenta las expectativas que había con esta oleaginosa en los primeros meses de desarrollo.

En cualquier caso, se trata de unos promedios que pueden ofrecer diferencias significativas por provincias y zonas y según cada parcela, especialmente en el girasol de secano, teniendo en cuenta la importancia de las lluvias en el momento adecuado para la nascencia, aspecto éste que en esta campaña fue relativamente buena, y sobre todo, al considerar la casi absoluta ausencia de precipitaciones los dos últimos meses, lo que ha mermado mucho el desarrollo de la planta en su fase determinante de granado.

No hay que olvidar que este año se han sembrado 60.000 hectáreas menos de girasol, y que las altas temperaturas del verano han dejado el campo «bastante más mermado», insiste Rivera, y muy heterogéneo, con parcelas que podrían tener 600 kilos por hectárea y otras 1.000.

Sin embargo, en Soria y Burgos el cultivo viene «mejor», porque se ha mantenido humedad en el suelo gracias a las abundantes lluvias de la primavera al ser zonas más frescas, de modo que aspiran a una cosecha «buena», arropada por unos precios que están bien. «Es uno de los pocos cultivos que se salvan hasta la fecha», sostiene Pablo Ayllón, de UPA. También viene adelantado el girasol en estas provincias, aunque todavía habrá que esperar al menos diez días.

Mientras en la temporada pasada se sembraron 366.711 hectáreas, este año la cifra se queda por debajo de las 300.000 hectáreas, con 297.678 hectáreas, lo que supone un descenso de casi un 20%. Se rompe por tanto la curva de crecimiento que llevaba en los dos años anteriores, si bien el récord en la Comunidad se registró en el año 2022, con 386.515 hectáreas.

Además, el año pasado se recogieron 431.967 toneladas, lo que dejó unos rendimientos medios de casi 1.200 kilos por hectárea, muy favorables al campo, porque también se registraron buenos precios.

Rivera insiste en la oportunidad de este cultivo como mejor opción para el secano. «Tenemos que empezar a ver alternativas al trigo y la cebada como la colza o el girasol, e incluso las leguminosas». A su juicio, se presenta un año difícil por los precios de los cereales, que cada vez se está complicando más porque los puertos siguen abiertos», y denuncia que «aunque están incluso más caros se sigue comprando de fuera, por lo que no vemos a corto o medio plazo que se mejore la situación».

Cargando contenidos...

Por ello, cree que el sector aprovechará ahora para sembrar la colza y en abril y mayo ampliará la superficie de girasol. De hecho, cree que se volverá a cifras de años anteriores, llegando a rozar las 400.000 hectáreas.