SEÍSMO

Un investigador de la ULE apunta al reajuste de la corteza terrestre como causa del terremoto en Benuza (León)

Javier Fernández explica que "cuando una falla se desplaza durante un terremoto, cambia la distribución de los esfuerzos en las rocas de su entorno"

El investigador de la Universidad de León (ULE) Javier Fernández Lozano.EUROPA PRESS

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Diario de Castilla y León | El Mundo
Valladolid

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El investigador de la Universidad de León (ULE) Javier Fernández Lozano ha explicado este viernes que el terremoto de magnitud 4,2 registrado en la noche de ayer en El Bierzo y la secuencia de movimientos sísmicos posteriores -más de 20-, forman parte de un proceso de reajuste de esfuerzos en las rocas.

Fernández Lozano ha señalado que las réplicas no son el eco del primer seísmo, sino "nuevos terremotos asociados a la evolución de la zona que ha sufrido la ruptura", que forman parte del proceso de reajuste. "Cuando una falla se desplaza durante un terremoto, cambia la distribución de los esfuerzos en las rocas de su entorno. Esta redistribución puede favorecer nuevos movimientos en otros planos de falla, reactivar fracturas que ya existían o generar otras nuevas, tanto cerca de la estructura que ha producido el primer seísmo como en zonas próximas", ha puntualizado.

En este sentido, el profesor del grupo de investigación Geoinca del Campus de Ponferrada ha recordado que la aparición de estos movimientos forma parte de la respuesta de la corteza terrestre a la ruptura inicial. Su evolución depende de las condiciones geológicas y de cómo se redistribuyen los esfuerzos, por lo que cada secuencia sísmica presenta características propias, según ha informado a Europa Press en un comunicado la ULE.

Según los registros del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el movimiento principal se produjo a las 22:34 horas y se dejó sentir en distintos puntos de la comarca, así como de Galicia, Asturias y el norte de Portugal. Durante las horas posteriores se registraron más de 20 movimientos de menor magnitud, con magnitudes de entre 2 y 2,4.

La extensión del territorio en el que puede percibirse un seísmo depende de diversos factores, entre ellos la magnitud, la profundidad del foco, la distancia al epicentro y las características de los materiales por los que se propagan las ondas sísmicas.

CONDICIONES GEOLÓGICAS LOCALES

En este sentido, el investigador ha detallado que las condiciones geológicas locales pueden amplificar la señal sísmica. Determinados depósitos sedimentarios y materiales poco consolidados, como los presentes en las cuencas del Duero y de El Bierzo, pueden intensificar las vibraciones y prolongar la sacudida respecto a los emplazamientos asentados sobre roca firme.

"Que percibamos un temblor lejos del epicentro no puede atribuirse por sí solo al denominado efecto sitio", ha advertido Fernández Lozano, que ha añadido que la amplificación asociada a las características del terreno es uno de los factores que pueden intervenir, pero debe valorarse junto con el resto de las condiciones que determinan la propagación de las ondas sísmicas.

Estas características, ha expuesto, pueden contribuir a explicar el motivo por el que el movimiento se percibió de forma diferente en distintas localidades y a distancias considerables del epicentro, aunque no permiten atribuir por sí solas esa distribución a un único fenómeno geológico.

ACTIVIDAD SÍSMICA INTRAPLACA

Aunque el noroeste peninsular se encuentra alejado de los principales límites activos entre placas tectónicas, presenta actividad sísmica intraplaca. Algunas estructuras geológicas antiguas pueden volver a desplazarse cuando la orientación y las condiciones de los esfuerzos lo permiten.

Concretamente, en el entorno de los Montes Aquilianos existen cabalgamientos que podrían estar relacionados con la secuencia registrada, aunque los datos disponibles no permiten confirmar que sean los responsables de estos movimientos. Para identificar las estructuras que han intervenido y determinar cómo se han desplazado sería necesario combinar la distribución de los hipocentros y sus incertidumbres con la cartografía geológica y, si fuera posible, con el análisis del mecanismo focal del terremoto principal, según el investigador de la ULE.

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Respecto a la evolución de la secuencia, tras un seísmo de esta magnitud los movimientos suelen hacerse menos frecuentes con el paso del tiempo, aunque cada episodio presenta una evolución diferente. La aparición de réplicas no permite afirmar que vayan a producirse terremotos de mayor magnitud, pero tampoco garantiza que no puedan ocurrir. Por ello, el investigador recomienda seguir la información actualizada del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y las indicaciones de Protección Civil.