FINCA VOLVORETA
'Las mariposas de barro vuelan en el culo del mundo'
María Alfonso elaboró con los niños de su pueblo el tinto «Vendimiado en Finca Volvoreta por los niños de Sanzoles» y con una etiqueta diseñada por Ian, de diez años
María Alfonso en la viña, junto a una de las tinajas donde fermentan sus mostos en Sanzoles
Lo último, hace apenas unas semanas, fue todo un guiño a su pueblo, a sus raíces, a los suyos. Con las uvas de los majuelos que están arriba de la ladera, cerca del ‘Culo del Mundo’ como dicta la toponimia local, diseñó su último vino tinto ecológico de la DO Toro, de la añada de 2024. Escribió su crónica más tierna y bella. Elaboró con los niños de su pueblo el tinto «Vendimiado en Finca Volvoreta por los niños de Sanzoles» y con una etiqueta diseñada por Ian, de diez años. Ellos vendimiaron, trasegaron en la bodega y diseñaron la marca. Ese vino tenía un destino: el brindis por el nuevo Cronista oficial de Sanzoles, el periodista local e investigador, Celedonio Pérez.
María Alfonso es de Sanzoles. Una población de larga tradición vitivinícola que forma parte de la DO Toro en Zamora. Heredó de su familia el amor a la tierra. Su padre, mi viejo amigo Antonio Alfonso, fundó la bodega Viña Zangarrón, reflejo de la mascarada de su pueblo, de gran valor antropológico.
María, durante las dos últimas décadas, ha llenado su vida de mariposas, pues ‘Volvoreta’, es la marca que ha catapultado a esta joven ingeniera industrial que se vio obligada a estudiar un curso superior de viticultura y enología porque su tierra la llamó. ‘Volvoreta’, que quiere decir mariposa en gallego.
María ha cumplido su sueño de elaborar vinos diferentes con sabor a tierra, a barro, a uva tinta de Toro, a mosto, a mora, a paisaje y a ese jardín de hierbas y flores silvestres de la cubierta vegetal de sus viñas. Y ha sido tanta su obsesión con la tierra, que la arcilla y el barro han modelado su proyecto de vida. Elabora y fermenta en tinajas desde el principio. A veces, y siempre desde las incursiones en las iniciativas de I+D+i, afronta retos enológicos llenos de controversia, como ensayar el comportamiento de la fermentación en la propia viña enterrando la tinaja, casi besando las raíces de la cepa bajo tierra.
Su inquietud en busca del diferencial fue galardonada con el Premio Nacional de Biodiversidad que concede el Ministerio de Agricultura. Pero hay más. Las cavas subterráneas de la familia, esas cavidades heredadas de varias generaciones atrás que excavaron las entrañas de Sanzoles en busca de bodegas atemperadas, y que hoy marcan el registro sensorial de sus tintos, que pasan por el roble y por el barro y descansan hasta pulirse para salir al mercado.
Los Volvoreta tocan tinaja y su vino más top -o más personal-, el tinto ecológico y con DO Toro L`Amphore (apenas 400 botellas), que no solo está en contacto con la tierra, el barro, la tinaja y el roble, sino que, además, lleva en el culo de la botella la tierra de sus viñas envuelta en la cera de sus colmenas. María presume, sin arrogancia, de ser la primera que apostó por las prácticas biodinámicas y el cultivo ecológico.
Hoy, todas sus viñas cuentan con el certificado ecológico, el primero en obtenerse en la DO Toro. No hace mucho fue reconocida como la enóloga más joven de España. Algo que garantiza mucha y larga curva de evolución para su proyecto, que se basa en las 15 hectáreas de viñedo de las que obtiene en torno a las 30.000 botellas. Prácticamente todos son tintos de uva tinta de Toro de sus propias viñas.
Exporta más del 50% de su pequeña producción. Las ánforas de barro y las barricas de roble son el dueto de su éxito, sin olvidar la dedicación personal a la viña y todas las prácticas culturales. María se emplea a fondo con las visitas de profesionales y prescriptores a la viña y la bodega subterránea. Y, ante todo, tiene muy claras sus raíces y el vuelo de sus mariposas siempre desde la herencia recibida de Antonio, su padre, y el recuerdo de su fan más fiel, la abuela Ángela que nos ha dejado hace unos días. Volvoreta ya es un referente entre los vinos de la España del siglo XXI con corazón de arcilla y sabor a tinta de Toro.