Turismo

Las reservas del puente rozan el 70% en casas rurales de Castilla y León con picos del 90% en hoteles

La demanda madrileña y las escapadas familiares sostienen las reservas

La subida del gasoil y la leña reduce el beneficio y adelanta el cierre invernal de casas y explica la subida de tarifas entre el 5% y el 15%

Acceso a una casa rural en la provincia de Valladolid. pablo requejo (photogenic)

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E.N.
Valladolid

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El turismo de Castilla y León afronta este largo fin de semana festivo con previsiones optimistas aunque desiguales según la provincia y el tipo de alojamiento. El sector hotelero registrará sus picos más altos durante la noche del sábado, con franjas que oscilarán entre el 60% y el 90%, mientras que los establecimientos rurales estiman una ocupación continuada de entre el 65% y el 70%. Los portavoces aclaran que no se trata de un periodo de grandes celebraciones o escapadas masivas, como sí lo son el Pilar o el puente de la Constitución.

«Estas fechas no son primordialmente turísticas, sino más bien de desplazamientos por motivos familiares», explica Raquel González, gerente de la Asociación de Hoteles de Valladolid y portavoz del sector en Castilla y León. La cercanía del mercado madrileño actuará una vez más como pulmón del sector, beneficiando de forma directa a provincias limítrofes como Ávila y Segovia. Sin embargo, la inflación generalizada marca el pulso de la campaña a ambos lados del mostrador: la cautela de unos viajeros que van «buscando la peseta», en palabras de Luis Chico, presidente de la Asociación de Empresarios de Turismo Rural de Castilla y León, convive con el estrecho margen de los empresarios para absorber el drástico encarecimiento de la energía sin rebotarlo íntegro a las tarifas.

Mantener las persianas abiertas durante la temporada de frío conlleva un gasto corriente muy superior al de los meses estivales, cuando la ausencia de calefacción reduce la factura energética casi a la mitad. Luis Chico, con un alojamiento en la provincia de Valladolid, pone números a la escalada de precios. «He triplicado el precio del gasoil de calefacción, que pagaba a 0,52 euros el litro cuando empecé en 2007 y esta semana lo he pagado a 1,54 euros. La leña se ha duplicado, pasando de 0,10 a más de 0,20 euros el kilo. Todo se ha duplicado o triplicado y el sector lo nota», detalla,

Con esa inflación justifica el encarecimiento de alojamientos rurales. Las tarifas han subido «entre un 5% y un 15% respecto al año anterior». Aunque el abanico de precios y de prestaciones es amplio, la pernoctación media en la Comunidad se sitúa ahora en la horquilla de los «30 a 35 euros por persona y noche», calcula.

A la energía se suman otros servicios que han visto disparados sus importes, como la lavandería industrial, cuyo servicio de colada para un fin de semana ha pasado de costar «50 o 60 euros a irse a los 110». La consecuencia directa es una compresión severa del beneficio neto: «Trabajas todo el fin de semana y al final te quedan 100 euros de ganancia; el margen cada vez se reduce más», advierte el portavoz del colectivo.

Ante este escenario, se está adelantando el cierre temporal de los alojamientos. Muchos optan por suspender ya la actividad después de la festividad de Todos los Santos y permanecer inactivos hasta el inicio de la primavera, como mucho interrumpiendo el parón en el puente de la Constitución o durante las fiestas navideñas, cuando la demanda permite compensar los costes de acondicionamiento térmico.

La dinámica en la hostelería urbana difiere en ritmos respecto al alojamiento rural. La ocupación hotelera presenta un comportamiento escalonado a lo largo del fin de semana, impulsado por el turismo de proximidad y las visitas familiares. Según los datos de la Asociación de Hoteles, la noche del sábado registrará la mayor concentración de huéspedes, con horquillas de entre el 60% y el 90%, mientras que las pernoctaciones del viernes y el domingo se moverán en márgenes más moderados, oscilando entre el 40% y el 70%.

A diferencia de otros puentes festivos donde el calendario escolar o laboral unifica los descansos en todo el país, en esta ocasión la festividad del lunes solo se traslada a nueve comunidades autónomas, lo que genera un flujo turístico asimétrico. A este factor territorial se añade la particularidad de la Comunidad de Madrid, el principal mercado emisor para Castilla y León. «Si bien en Madrid es festivo el lunes 2, también lo es el lunes día 9, que celebran la Almudena», matiza Raquel González, lo que lleva a muchas familias de la capital a «elegir una sola salida». «En cualquier caso, todas las fiestas que no rompen la actividad normal de la semana, porque son lunes o viernes, no nos perjudican», sostiene González, al facilitar escapadas de dos o tres noches sin interrumpir la dinámica laboral

El comportamiento de la demanda no es uniforme en la geografía castellano y leonesa. Por su cercanía con Madrid, las provincias limítrofes son las que más absorben ese flujo. «Ávila y Segovia van a la cabeza», constata Luis Chico, beneficiadas por la inmediatez del viaje por carretera y la altísima concentración de demanda madrileña, dispuesta a realizar escapadas cortas de dos o tres días.

El norte de Burgos, mientras, registra un flujo constante de visitantes procedentes del País Vasco, mientras que las casas rurales de Soria captan de forma prioritaria a turistas llegados de Aragón. En la franja central, provincias como Valladolid y Palencia funcionan como punto de encuentro intermedio para familias o grupos de amigos cuyos miembros residen en diferentes esquinas de la Península.

El otoño activa, además, sus propios motores en el medio rural. En Soria y Zamora, el inicio de la caza y la recolección micológica –en especial los boletus– generan un flujo de reservas de fin de semana que ayuda a sostener la actividad antes de las heladas invernales.

A la presión del escenario macroeconómico se suma una reivindicación histórica del sector: la persecución de la competencia desleal. La Asociación de Alojamientos Rurales de Castilla y León, integrada en la Red Española de Turismo Rural, valora la equiparación fiscal que, a partir de diciembre, obliga a imputar el 10% de Iva a las viviendas de uso turístico, apartamentos y casas vacacionales. «La competencia es sana cuando todos tenemos las mismas condiciones. Lo que no podemos hacer es estar pagando nosotros el 10% de IVA y ellos no», enfatiza Luis Chico.

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Hasta la fecha, parte de estas plazas comercializadas en plataformas digitales operaba bajo regímenes de exención del impuesto. La imputación del tributo transforma su estatus jurídico al catalogarlas como actividad económica empresarial. «Esto les va a traer consigo que tengan que estar dados de alta en autónomos, hacer declaraciones trimestrales del IVA y soportar en algunos casos el coste de una gestoría, cosa que los demás ya hacemos», detalla el representante del turismo rural.