ECONOMÍA
La edad mediana de compradores de vivienda en Castilla y León sube a 51 años, la más elevada de España
Solo el 8,1% de los compradores tiene menos de 31 años, frente al 10% nacional
Un joven usa las llaves de su vivienda
La edad mediana de los compradores de una vivienda en Castilla y León se eleva a 51 años y se convierte en la más alta de España, donde está en 48 años. El alza del precio para adquirir una casa está detrás del hecho de que la edad haya aumentado dos años en la última década, ya que entre 2014 y 2018 se situó en los 49.
Otro dato llamativo del Portal Estadístico del Notariado, con datos del año pasado y consultado por la Agencia Ical, destaca que solo el 8,1 % de las operaciones de compraventas contabilizadas en la Comunidad fue realizada por menores de 31 años. Es decir, los jóvenes están casi excluidos del mercado inmobiliario, ya que compraron menos de una de cada diez viviendas que se vendieron en 2025 en Castilla y León.
La edad mediana hace referencia a en demografía a la edad central que surge de dividir a la población en dos mitades exactas del 50% entre jóvenes y mayores. Por el contrario, la edad media es la cifra que sale de la suma de las edades de la población y dividiéndolo entre el número de individuos que hay.
Castilla y León es la única autonomía del país con la mediana de compradores que superan la edad de los 50 años, que oscila entre esa cifra en Castilla-La Mancha y los 44 de Murcia. Entre medias, se sitúan los 46 años de Madrid, Navarra y País Vasco; los 47 de Canarias, La Rioja y Valencia; los 48 años de Andalucía y Galicia y los 49 registrados en Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria y Extremadura. El incremento de la edad para convertirse en propietario también aumentó a nivel nacional, ya que en 2014 se accedía con 46 años y el año pasado, con dos más, hasta llegar a los 48.
Compradores de vivienda en 2025
Además, hay importantes diferencias entre las provincias de la Comunidad, con Soria a la cabeza, que registró una edad mediana de comprador de vivienda de 53 años, cinco más que una década antes. Le siguió Ávila y Salamanca, con 52 años, y León, Segovia y Zamora, con 51 años. Por debajo de la media regional se situaron Burgos y Palencia, con 50, y Valladolid, con 48 años.
El porcentaje de menores de 31 años que se convirtió en propietario en 2025 en Castilla y León fue el 8,1%, casi dos puntos menos que en España (9,8%), cuando en 2007 llegó a ser del 22 por ciento. Solo cuatro comunidades, según recogió Ical, tuvieron un dato más bajo que Castilla y León, como Canarias (7,1 por ciento), Asturias (7,5), Cantabria (7,8) y Galicia (7,9 por ciento). Por el contrario, Cataluña (13 por ciento), Navarra (11,9), País Vasco (11,8), La Rioja (11,7) y Murcia (11,2 por ciento) presentaron las mayores tasas.
Retraso en la emancipación
El último Observatorio de la Emancipación, elaborado por el Consejo de la Juventud, recogía que los precios del alquiler y de la compraventa se habían incrementado en un 10,9% y un 4,1%, respectivamente, por lo que el esfuerzo económico para que un joven se independizara continuaba por encima de los “umbrales de asequibilidad”. Todo ello provocaba que la tasa de emancipación fuera del 13,8% en el segundo semestre de 2024 en Castilla y León, que son dos puntos menos que hace un año y era la más baja desde 2006. Además, salían del hogar familiar con una media de 30,4 años, una edad en la que dejan de ser oficialmente jóvenes.
El estudio señalaba que el alquiler de una vivienda en solitario suponía el 61,2% del salario neto mensual de un menor de 29 años asalariado. Además, el acceso a una casa en propiedad con hipoteca requería 8,3 años de salario neto de un joven.
La principal barrera para emanciparse y el retraso en la transición a la autonomía residencial son las dificultades para acceder a una vivienda. El precio medio del alquiler alcanzó en el segundo semestre de 2024 un máximo histórico de 680 euros mensuales (+10,9% interanual), lo que obligaba a que una persona joven asalariada tuviera que destinar el 61,2% de su sueldo si quería vivir sola. En el caso de las personas de entre 16 y 24 años, el esfuerzo se disparaba al 82%.
El acceso a la propiedad tampoco ofrecía un panorama alentador, ya que el precio medio de compraventa en Castilla y León se situó en 111.140 euros, que equivale a 8,3 años de salario neto anual de una persona joven.
El grueso de los compradores en Castilla y León, según el Consejo del Notariado, fue el grupo entre 41 y 50 años, con el 26%. Por lo tanto, las personas de mediana edad y con una estabilidad económica y personal adquirieron una cuarta parte de los pisos. A continuación, con cifras prácticamente iguales, se situaron los de la horquilla entre 31 y 40 años (22,5%) y entre 51 y 60 (22,1%). Cerraron la distribución, los castellanos y leoneses entre 61 y 70 años (15,5 %) y los mayores de esa edad (6,7%).
El precio del mercado residencial siguió su escalada en la Comunidad, con un precio medio del metro cuadrado en 1.001 euros, en el periodo analizado entre mayor de 2025 y abril de 2026, frente a los 735 euros en 2015. Pese a la subida, está muy debajo del coste de la vivienda en España, que el Consejo General del Notariado situó en el último año en 1.958. Es casi el doble.
También hay diferencias notables en el importe medio desembolsado por una casa, 124.714 euros en Castilla y León frente a los 220.625 euros en el conjunto del país. En cuanto al precio de la vivienda, se disparó un 6,9% en el último año en la Comunidad, que se suma a otro tanto en 2024 y un 6,6% en 2022 mientras que no hubo variación en 2023.
Si el Observatorio del Consejo de la Juventud calculaba que los jóvenes debían destinar 8,3 años de su salario neto anual para la compra de una vivienda, los notarios fijan en 3,25 años de renta neta la media de los castellanos y leoneses frente a los 5,5 años en España. Una diferencia que viene marcada por el mayor coste. En este apartado, el tiempo necesario para convertirse en propietario ha bajado con el tiempo, ya que entres 2015 y 2018 estaba situado en 3,5.
El 91,7% de los compradores de una vivienda en la Comunidad era nacional, once puntos más que en España. El resto correspondía a extranjeros, un 8,2%, frente al 19,4% en el país, con predominio de rumanos y marroquíes.
La mayor parte de las operaciones registradas por los notarios entre mayo de 2025 y abril de 2026 fue de vivienda usada, al suponer el 93%, mientras que el 67,2% de los inmuebles adquiridos se contabilizó como piso y el 32,7% restante como casa.