MERCADO LABORAL
Desajuste formativo: sólo el 15% de las empresas busca jóvenes universitarios
Un informe del Consejo de la Juventud alerta de la desconexión entre formación y empleo y del riesgo de fuga de talento joven
La presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, Ainoa Acebes Martín, y el presidente del Consejo Económico y Social (CES) de la Comunidad, Enrique Cabero.
El informe ‘Diagnóstico del Empleo Juvenil en Castilla y León’, presentado este miércoles por el Consejo de la Juventud en Valladolid, pone sobre la mesa un preocupante «desajuste» entre la formación de las nuevas generaciones y la realidad del mercado laboral: la Comunidad produce el doble de universitarios de los que puede absorber. Según los datos del estudio, mientras que un 33% de los jóvenes de esta tierra ha pasado por una facultad solo el 15% de las empresas demanda este nivel formativo en sus procesos de contratación.
La brecha evidencia una desconexión entre las aulas y un tejido empresarial que prioriza perfiles de Educación Secundaria y Formación Profesional: ya representan el 73% de la demanda. «Eso no significa que existan demasiados jóvenes universitarios», sostuvo Ainoa Acebes, presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, sino que es necesario «seguir avanzando hacia una mejor conexión entre el sistema educativo, la orientación profesional y las necesidades reales del mercado laboral». .
«Castilla y León necesita seguir generando empleo, pero también necesita generar más empleo cualificado capaz de retener el talento que forman nuestras universidades, centros de FP y centros de investigación», apostilló la portavoz de los jóvenes apoyándose en los datos de este estudio, que se realiza por primera vez. Se trata de una encuesta desarrollada por GAD3 mediante entrevistas a 192 empresas y a 858 jóvenes de la Comunidad. Está disponible en la página web del Consejo Económico y Social (CES), cuya sede de Valladolid acogió ayer la presentación de los resultados.
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La presidenta del Consejo recordó que «el empleo juvenil no es solo una perspectiva económica, sino también una cuestión social, demográfica y de futuro». Hablaba en singular (de cada joven) y en plural (de esta tierra).
Reclaman así los jóvenes una mejor conexión entre el sistema educativo y las necesidades reales de las empresas para retener el talento en esta España vaciada. Más de la mitad de los chavales de Castilla y León (51%) identifica la escasez de oportunidades en su propia provincia como una barrera para quedarse a vivir. Y esa percepción escala hasta el 62% entre los titulados universitarios.
«La juventud no reclama privilegios; pide empleos de calidad y la posibilidad de desarrollar su proyecto de vida aquí»
El estudio resalta una desigualdad de oportunidades entre territorios dentro de Castilla y León. Las empresas con más vacantes se concentran en Burgos (66%) y Valladolid (59%), mientras Segovia (31%) y Ávila (27%) presentan los niveles más bajos de oferta laboral. El problema es también la escasez de oferta formativa. En provincias como Soria (73%) y Segovia (69%), la principal dificultad para los jóvenes es que ni siquiera encuentran opciones para formarse en su propio territorio.
Más allá de los títulos, el estudio identifica otro obstáculo en forma de pescadilla que se muerde la cola: la paradoja de la experiencia. El 97% de las empresas de Castilla y León señala la escasa experiencia práctica como el mayor obstáculo para contratar a jóvenes. Y el 63% de los chavales encuestados constata esa dificultad. «No podemos seguir pidiendo experiencia a quienes todavía no han tenido la oportunidad de adquirirla», clamó la presidenta del Consejo de Juventud.
Esta barrera es transversal. Afecta a la juventud con independencia de su nivel de estudios, convirtiéndose en el principal freno para el acceso al primer empleo. Junto a la falta de oportunidades en su provincia, aparece otro obstáculo: el 49% de los jóvenes menciona las poco atractivas condiciones laborales del empleo.
La falta de rodaje es más pronunciada entre quienes aún están estudiando (72%) y afecta de manera notable a sectores como la industria, la construcción, la educación y los servicios profesionales. A pesar de esta exigencia empresarial, los datos muestran que la juventud no llega ‘virgen’ al mercado: el 79% ya ha trabajado de forma remunerada en alguna ocasión –un porcentaje que escala al 94% entre los universitarios– y el 66% ha completado prácticas o programas de formación.
El informe muestra que la juventud es consciente de sus carencias y señala los idiomas (52%), el liderazgo (35%) y las competencias digitales (30%) como las áreas donde más necesitan reforzar su formación para ser competitivos.
En cuanto a lo que buscan los empleadores, las empresas declaran que valoran más la actitud que la aptitud técnica: la responsabilidad (97%), la iniciativa (95%) y el trabajo en equipo (93%) son las competencias más demandadas. Solo tres de cada 10 empresas consideran que los jóvenes que contratan cuentan con una preparación adecuada; por el contrario, un 43% detecta carencias importantes.
Ainoa Acebes rechazó los estereotipos negativos que cuestionan la preparación, el compromiso o las ganas de trabajar de las nuevas generaciones. Preguntada por las polémicas declaraciones de la patronal de Castilla-La Mancha, que este martes tachó de «memos» a los jóvenes, que se cogen bajas por motivos triviales. Con los datos en la mano, el estudio desmiente la supuesta falta de compromiso, ya que el 97% de las empresas valora la responsabilidad de los jóvenes que contratan, una cualidad que los propios chavales encuestados también identifican como una de sus grandes fortalezas.
«La juventud no reclama privilegios; reclama empleos de calidad y la posibilidad de desarrollar su proyecto de vida aquí», clamó la portavoz de los jóvenes.
Enrique Cabero, presidente del Consejo Económico y Social (CES), remarcó la diferencia técnica y ética entre lo que es el absentismo (falta «voluntaria» al trabajo) y una incapacidad temporal (un una «conquista histórica» que protege la salud y la estabilidad económica de los trabajadores). Cabero sostiene que el incremento de las bajas es un problema estructural de gran calado con implicaciones sanitarias y sociales, argumentó, rechazando cualquier simplificación que culpe a la actitud de los jóvenes.
El presidente del CES lamentó también la «brecha» existente entre la formación y las necesidades y demandas del tejido productivo en un momento de cambio, de «rápida transformación de la economía, la organización y la forma de trabajar en las empresas».
Programa de empleo
Para paliar ese desajuste, el presidente del Consejo Económico y Social emplazó al nuevo Gobierno de Castilla y León a aprobar un nuevo programa de empleo para personas jóvenes. Para ello, invitó a la nueva Consejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio (que ahora aúna en una misma cartera las políticas de empleo con las universitarias) a sentarse con los agentes sindicales y empresariales a través del Diálogo Social.
También Cabero lanzó la caña a la naciente Consjería de Educación. Recordó que el diagnóstico de este «útil» estudio coincide con lo señalado en otro reciente informe del CES. Por eso reivindicó la implicación de las empresas en la Formación Profesional, en el diseño de microcredenciales y en la formación, con un llamamiento a empresas, universidades y entidades Alumni de (egresados que estudiaron aquí) para establecer «puentes de conexión».