AUTÓNOMOS

Los autónomos bajan la persiana: Castilla y León pierde el 10% en una década

Los trabajadores por cuenta propia descienden en más de 20.000 desde 2015, con la industria, el comercio y la hostelería como los sectores más afectados / ATA: «En muchas ocasiones tenemos un infierno fiscal»

Un albañil lleva a cabo un trabajo, en una imagen de archivo.PEXELS

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Valladolid

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Emprender y montar un negocio propio es una actividad de alto riesgo. Lo reconocen los propios trabajadores autónomos, que ven como cada vez es más difícil lograr la rentabilidad de sus negocios mientras compiten, o al menos tratan de sobrevivir, a las grandes compañías. Sin embargo, no todos lo logran, lo que les lleva a bajar la persiana para no volver a levantarla nunca. Esa es la difícil realidad de los trabajadores por cuenta propia y de los que más de 20.000, cerca del 10%, han abandonado en los últimos diez años.

Así lo ponen de manifiesto las cifras facilitadas a este periódico por la Asociación de Trabajadores Autónomos de Castilla y León (ATA), en las cuales se puede comprobar cómo en el último decenio la Comunidad ha perdido el 9,8% de sus trabajadores por cuenta ajena mientras que en el conjunto del país la cifra ha ascendido en el mismo periodo de tiempo un 7,6%. En términos absolutos, entre agosto de 2015 y el mismo mes de este año, han desaparecido 20.044 autónomos castellanos y leoneses frente al aumento de 241.036 en el conjunto de España.

Queda patente, por tanto, que no se trata de una tendencia generalizada en el contexto nacional, pero que además presenta diferentes ritmos en las provincias. En este sentido, Palencia, Zamora y León son las que salen peor paradas, ya que en los últimos diez años todas ellas han perdido más del 10% de sus autónomos. El caso más llamativo es el de la provincia palentina, donde el 14,4% de los autónomos han cerrado sus negocios en el último decenio; mientras que en la zamorana los han hecho el 13,1% y en la leonesa el 11,6%.

Pese a que estos son los casos más sangrantes, la realidad es que todas las provincias de Castilla y León han visto reducirse el número de autónomos. De esta forma, los trabajadores por cuenta propia han descendido un 9,9% en Soria, mientras que en Burgos lo han hecho un 9%. Con un 8,8% menos se sitúa Salamanca, en una situación ligeramente peor que Valladolid, con un descenso de 8,4 puntos porcentuales. De esta forma, las caídas más leves se registran, según los datos recopilados por ATA, en Ávila (-7,72%) y en Segovia (-6%).

Tras estas variaciones, León se mantiene como la provincia que más autónomos aglutina, 26.307, seguida de cerca por Valladolid que en agosto se situó en los 34.240. Más reducida es la cifra de Burgos, que se sitúa en tercera posición con 26.307, también cerca de Salamanca que alcanza los 25.181. Considerablemente por debajo aparecen Zamora, con 15.712; Segovia, con 14.112; Ávila, con 13.639; Palencia, con 12.225; y Soria, que cierra la tabla autonómica con 7.691 trabajadores por cuenta ajena.

Por otra parte, en Castilla y León destaca la supervivencia de los negocios regentados por mujeres frente a aquellos dirigidos por hombres, ya que mientras que las primeras solo han cerrado un 3,7%, los segundos han bajado la persiana en el 12,7% de ellos.

No obstante, conviene señalar que mientras que 120.980 negocios estaban dirigidos por hombres al cierre de julio de 2025, solo 62.800 contaban con mujeres al frente, es decir, aproximadamente una tercera parte que, según ATA, concuerda con la proporción que existe también en el contexto nacional.

Finalmente, en lo que se refiere a la evolución de los trabajadores autónomos en Castilla y León por sectores, resulta evidente que frente a los que figuran como grandes ganadores en base a las cifras, hay otros duramente golpeados por la reducción de este tipo de negocios. Así, destacan por su aumento en los últimos diez años el sector de las actividades inmobiliarias, que se ha disparado un 41,5%; o el de las actividades artísticas y de entretenimiento, que desde agosto del 2015 ha crecido un 31,8%. También se puede destacar la subida sufrida por los sectores de la información y la comunicación (+26,5%) o por el de las actividades sanitarias (+22,5%).

Mientras tanto, en el lado opuesto de la tabla, hay sectores más tradicionales que han acusado la pérdida de trabajadores por cuenta propia. Así, el mayor descenso lo registra el comercio, con un 19,6% menos; mientras que la industria se queda cerca con un desplome del 18,89%. Algo menos de trabajadores perdió la hostelería en los últimos diez años, un 17,9%, aunque el daño sufruido sigue siendo considerable.

Ante estas cifras la presidenta de ATA en Castilla y León, Leticia Mingueza, apunta a varios problemas que han derivado en la situación actual que atraviesan los autónomos. Por un lado, señala que entre este tipo de trabajadores hay una «población envejecida que a diez o veinte años vista tienen su jubilación». Esto no debería ser un problema en sí mismo, pero se convierte en uno cuando «no hay relevo generacional». «En el ámbito de la gente más joven detectamos falta de vocación empresarial y una cultura del funcionariado», señala Mingueza.

«Al final es la pescadilla que se muerde la cola. Si se dan de baja los autónomos por causa natural que es la jubilación, y no hay jóvenes que quieran tomar ese relevo, vamos cayendo e iremos cayendo más todavía», añade la presidenta de ATA en Castilla y León.

No obstante, Mingueza asegura que la disminución de las cifras de autónomos en Castilla y León es resultado de un «cóctel» de motivos. «Detectamos en los jóvenes falta de motivación hacia el autoempleo, que pasa por cómo va calando la existencia de trabas, aumento de la fiscalidad, etcétera. Detectamos también mucha falta de información a nivel de fiscalidad básica, que yo creo que se debería fomentar en los colegios. Luego creo que también tiene que ver, muchas veces, el ámbito rural. Tenemos un territorio muy grande, una población dispersa, pueblos muy pequeños en ocasiones. Y al final, cuando se cierra un negocio en un pueblo, el municipio empieza a decaer», enumera.

Por si todo lo anterior fuera poco, la presidenta de los autónomos castellanos y leoneses recuerda como en los últimos años los trabajadores por cuenta propia han sufrido las consecuencias de la crisis del Covid y de la guerra de Ucrania, ya que «eso también repercute en los negocios». «Me sube el coste de la materia prima y yo lo tengo que repercutir de alguna manera en la empresa. Si además de eso tengo incrementos fiscales, inseguridad jurídica e incremento normativo, se genera mucha inestabilidad».

Pero según señala Leticia Mingueza, la lista de problemas es extensa. «Nos enfrentamos a mucha carga burocrática, a mucha norma y muchos procedimientos. Muchas veces también necesitas consultar con la Administración cualquier tema y a veces es misión imposible, porque hasta que consigues llegar a la información necesaria tienes que llamar a varios sitios».

«Necesitamos también un poco de sensibilidad por parte de las Administraciones y facilitar que haya una sensibilidad con el trabajador autónomo, que las Administraciones tengan una carga más amistosa hacia el autónomo y el emprendedor», continúa la presienta de ATA.

Además, también le atribuye importancia a la digitalización, que pasa tanto pro formar a los empresarios en esta materia como garantizar que todos ellos cuenten con una «conexión, y conexión de calidad», incluso aquellos que tienen sus negocios en el medio rural.

Otro de los puntos clave que detecta Mingueza es el apoyo a la mujer autónoma cuando va a ser madre. «En esos periodos de edades entre 30 y 45 años, se producen muchas veces bajas de autónomas. Y tiene que ver con la maternidad. Tenemos que apoyar a la autónoma en esos momentos en los que va a ser madre para que no cierre su actividad. Y hay que ayudar a la autónoma a ser madre. Existen medidas, pero necesitaríamos incrementar esas medidas de conciliación», asegura.

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Finalmente, la presienta de ATA lanza un consejo a aquellos que estén pensando en emprender. «Lo fundamental es tener una idea de negocio porque si no, no vas a ningún lado. Y en el momento en el que tienes la idea, lo principal es ver si esa idea es viable y es rentable», apostilla. A partir de ahí, el camino a recorrer dependerá de la suerte, pero sobre todo del trabajo y de la capacidad de resiliencia.