SEGURIDAD

Asociaciones de guardias civiles denuncian la "escasez de plantilla" del Seprona en Castilla y León

IGC y AUGC lamentan la falta de personal, su envejecimiento y la sobrecarga de competencias sin un refuerzo equivalente de medios: "Es una vergüenza"

Agentes medioambientales y la Guardia Civil (Seprona) realizan controles de circulación de vehículos a motor fuera de caminos y pistasICAL

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Valladolid

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La Asociación Profesional Independientes de la Guardia Civil (IGC) volvió este lunes a encender las alarmas sobre el delicado estado del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) en Castilla y León. Según denuncian en una nota de prensa remitida a los medios, la plantilla actual es insuficiente para garantizar una vigilancia ambiental eficaz en una comunidad extensa, con alta riqueza natural y un notable grado de despoblación.

El número de agentes destinados a esta unidad especializada apenas roza los 20 o 25 efectivos en provincias enteras como Salamanca, Palencia o Zamora. En León se contabilizan unos 35, mientras que en Burgos la cifra ronda los 25. Cifras preocupantes si se tiene en cuenta la dimensión del territorio, la dispersión de la población y el aumento de amenazas medioambientales como incendios, vertidos ilegales, furtivismo o maltrato animal.

Desde la asociación profesional consideran que el actual modelo operativo "ha quedado obsoleto y desbordado", en palabras de su portavoz nacional, Daniel Fernández, quien señala que resulta inviable prestar un servicio eficaz con tan escaso número de agentes: "No se puede hablar de una respuesta ambiental ágil ni cercana al ciudadano si no hay recursos humanos suficientes sobre el terreno".

"Estamos hablando de plantillas con 20, 25 o, en el mejor de los casos, 35 componentes por provincia para controlar masas forestales inmensas, combatir delitos medioambientales, vigilar vertidos ilegales, perseguir el furtivismo o controlar la contaminación de aguas y la sanidad ganadera. Así no se puede". Fernández pone el foco en un modelo operativo "claramente superado por las necesidades reales", con unidades que apenas tienen capacidad para patrullar con frecuencia debido a la falta de personal y al envejecimiento de las plantillas. "Calculamos que más del 30% de los guardias civiles tienen ya más de 50 años y que en los próximos cinco o seis años una parte muy importante de ellos entrará en situación de jubilación o reserva. Si no se reponen esos efectivos, la situación será aún más crítica".

A esta situación se suma la sobrecarga de trabajo y un catálogo de puestos que, según IGC, lleva años sin ser actualizado, a pesar del notable aumento normativo y tecnológico que ha vivido la protección del medio ambiente. "Tenemos más leyes y exigencias, pero no más medios para cumplirlas", lamentan. La situación de Castilla y León es particularmente compleja por su estructura demográfica y territorial. "Es una comunidad muy extensa, con cientos de pequeños núcleos de población donde, en muchos casos, la Guardia Civil es la única presencia del Estado. En algunos pueblos ya no queda ni pedáneo municipal. Si no reforzamos la presencia sobre el terreno, el medio rural se queda sin vigilancia y sin prevención", advierte Fernández. 

Desde IGC subrayan que la Guardia Civil, y en concreto el Seprona, se enfrenta a una sobrecarga de competencias sin que eso venga acompañado de un refuerzo equivalente de medios. "Cada vez se legisla más en materia medioambiental, pero los recursos humanos no se han adaptado. Hay más leyes, más obligaciones, más tecnología que operar, como drones, pero no hay más agentes para usarlos", remarca. Fernández añade que en los últimos años se han incorporado nuevas funciones, como equipos de violencia de género o unidades especializadas en el uso de drones, que restan aún más efectivos a la operativa básica del cuerpo. "La Dirección General insiste en que la plantilla de la Guardia Civil está en máximos históricos, pero no tiene en cuenta que desde 2015, afortunadamente, hay una nueva regulación de horarios y descansos, permisos por maternidad y otras circunstancias que hacen que el potencial real de servicio sea mucho menor. Además, el cuerpo ha asumido muchas más funciones que hace una década. El resultado es que las patrullas visibles por parte de la ciudadanía son muchas menos de las que debería haber".

Aunque valoran de forma positiva iniciativas como el llamado Plan Soria, impulsado por el Ministerio del Interior para instalar sistemas de videovigilancia en áreas despobladas, desde la asociación subrayan que estas herramientas deben actuar como complemento, nunca como sustituto del trabajo presencial. "Una cámara no apaga un fuego, no recoge pruebas ni rescata un animal en peligro. Necesitamos guardias civiles patrullando, no solo ojos electrónicos", añade Fernández.

La IGC urge a una reorganización profunda del despliegue del Seprona en la comunidad, proponiendo medidas como el refuerzo de las plantillas por provincia, la creación de bases territoriales más robustas mediante la unificación de pequeños destacamentos, un plan de rejuvenecimiento del cuerpo, incentivos para los destinos menos demandados y una mejora sustancial de los medios logísticos. "La protección del entorno natural de Castilla y León exige una Guardia Civil adaptada al siglo XXI, con estabilidad, profesionalidad y medios reales para cuidar uno de los patrimonios más valiosos que tenemos", concluye la organización.

El portavoz también alerta sobre la pérdida del principio de autoridad, que se traduce en un aumento de las agresiones físicas y verbales a agentes, y en una sensación generalizada de desprotección tanto para los propios guardias civiles como para la ciudadanía. "Necesitamos una Guardia Civil preventiva, cercana, eficaz y con los medios que exige el presente. Castilla y León no se merece menos", detalla. 

"En Castilla y León, quizás de las comunidades que más masa forestal acumulan, y ahora en verano es muy importante esa labor preventiva, controlar que los montes estén bien segados, limpios de maleza, para que no se produzcan incendios. Controlar a los pirómanos que pueda haber. Eso requiere de medios y de un esfuerzo añadido, que a día de hoy entendemos que no son todo lo adecuados que debieran ser".

Por su parte, Tomás Herrera, secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) de Salamanca y de Castilla y León tiene claro que "la idea de la Guardia Civil es dejar Seprona solamente en las comandancias y eliminar los puestos. Poco a poco quieren que todo esté centralizado en la Comandancia. Ya en últimas reuniones nos dejaron claro que era algo por lo que teníamos que luchar para que no se hiciera así, pero claro, nosotros llegamos hasta donde llegamos", lamenta.

"Esto es una vergüenza. La gente se jubila y no entra personal, luego hay comisiones de servicio que se meten en las propias comandancias. Al final esto es una falta de personal, y esas comisiones que se van a las comandancias tampoco quitan el trabajo a los puestos, porque tienen que abarcar diversos ámbitos, y al final es eso, esa gente también tiene que descansar, y ese trabajo va a los puestos otra vez", denuncia el secretario de la formación.

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Una situación de escasez que también agrava otros aspectos, como el de la seguridad ciudadana, en la que ambas asociaciones coinciden en señalar el aumento de actitudes violentas para con los agentes. Herrera denuncia que "la calle está ahora como no ha estado nunca". "Si hacemos una estadística exhaustiva sobre de dónde viene la violencia, de dónde vienen los actos vandálicos, de dónde vienen los robos y demás, igual nos quedamos sorprendidos, aunque pensemos que no".