CLUB DE PRENSA
Castilla y León presume de «tejido empresarial» pero fija el empleo juvenil como principal reto
La consejera de Industria, Comercio y Empleo destaca el «clima de entendimiento» entre los sectores productivos y la población activa gracias al impulso de políticas públicas para lograr «buenos resultados»
Pablo Lago, Renata López, la consejera de Industria, Comercio y Empleo de Castilla y León, Leticia García, Jorge Izquierdo y Daniel Clavero.
«Hablar de empleo es hablar de futuro» y lleva aparejada la «necesidad de trabajar en aras de «mejorar la calidad» del mercado laboral. Con esta rotunda reflexión, la consejera de Industria, Comercio y Empleo de la Junta de Castilla y León, Leticia García, dejó claro que el objetivo del Gobierno autonómico es impulsar «políticas públicas» que permitan «favorecer un clima de emprendimiento» entre el ecosistema empresarial y la población en edad activa, con el objetivo de lograr «buenos resultados».
Los «datos positivos en la Comunidad», remarcó la responsable del área tras desglosar las últimas estadísticas de desempleo y de la EPA, avalan que la senda de colaboración es buena, pero no obvió que existen «retos y desafíos» pendientes, como la retención del talento, la reducción de la tasa de desempleo juvenil, la mejora en la inserción de colectivos vulnerables o una formación que consiga conectar los intereses de las empresas con las necesidades de los trabajadores.
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En el Club de Prensa ‘Emprendimiento y empleo: el futuro de Castilla y León’ que organizó Diario de Castilla y León-El Mundo este lunes en el hotel Vincci Frontaura de Valladolid, la consejera desgranó diferentes programas en marcha, tanto desde el ámbito de la formación profesional como de las universidades y, en este último caso, recordó el reciente acuerdo suscrito con las cuatro universidades públicas de la Comunidad, con nueve millones de euros de inversión para que los jóvenes conozcan las oportunidades que les ofrece la región. «Nuestros jóvenes tienen que conocer el tejido, que es mucho y muy potente [...] y tienen que entender que aquí pueden trabajar en empresas punteras», subrayó García.
El paro juvenil fue uno de los asuntos que más tiempo acaparó durante el debate, y los participantes en la jornada pusieron sobre la mesa las mejoras que sería necesario implementar para rebajar los indicadores y conseguir esa tan repetida consigna de ‘retención del talento’ que el gerente de la Fundación General de la Universidad de Burgos, Jorge Izquierdo, pidió llamar «fidelización». «Retener suena mal; lo que hay que hacer es enganchar, y no evitar que la gente salga, sino que salga pero luego quiera volver, porque es importante la experiencia internacional», ensalzó antes de traer a colación el concepto de «salario emocional».
Se trata de un concepto que ha ganado fuerza sobre todo en los últimos cinco años, a partir de la pandemia, y que implica un «equilibrio entre la vida laboral y la personal», sostuvo la directora de Esla Centros de Formación, Renata López, para reflexionar sobre los cambios que afectan al mercado de trabajo. «Los jóvenes buscan algo que no buscábamos en nuestra época».
Respecto a los itinerarios de formación, consideraron que todavía hay que cambiar el chip y dar a la formación profesional la importancia que merece, puesto que tiene unos altos índices de inserción, aunque no obviaron que después adolece de mayor estancamiento salarial. Además, debe simplificarse la burocracia para impartir titulaciones con gran auge, como puede ser la vinculada con el diseño y manejo de drones, porque las trabas administrativas juegan en contra de una oferta adaptada a la demanda.
También pusieron el acento en que el catálogo de formación que solicitan las empresas y que se imparte, por ejemplo, a través de centros de formación, tiene que actualizarse para cubrir las necesidades empresariales, para no quedarse atrás en materias como las nuevas tecnologías, la digitalización o la Inteligencia Artificial.
Los ponentes también dejaron claro que existe déficit en muchos perfiles de trabajo y recordaron que en muchos casos se podrían cubrir con migrantes que están titulados pero que tienen que pasar por un periplo administrativo para que se les convaliden sus estudios aquí.
En definitiva, la consejera de Industria, Comercio y Empleo de la Junta de Castilla y León valoró que existe «un mercado fuerte y potente» en la Comunidad que no sólo consigue «crear empleo» sino «crear empleo de calidad», pero se necesitan esfuerzos para afrontar «determinadas dificultades».
«Seguiremos haciendo esfuerzos en el mercado juvenil, en las estrategias de talento o en la necesidad de mano de obra de todos los niveles de cualificación en las empresas; estamos a disposición de todo el tejido empresarial para diseñar programas para trabajar en la formación y recualificación», destacó Leticia García, quien también animó al emprendimiento por cuenta propia, con ayudas de hasta 20.000 euros para relevar un proyecto autónomo.
Jorge Izquierdo gerente fundación general Universidad de Burgos
Jorge Izquierdo
El contacto entre los estudiantes que están inmersos en su etapa de formación y el tejido empresarial es un reto que todavía necesita mejorar, teniendo en cuenta que muchos estudiantes no conocen el abanico de oportunidades laborales que les brida el territorio, y que muchas empresas no mantienen un contacto directo con los centros de formación. «De todas las empresas con las que deberíamos trabajar, sólo trabajamos con el 10% y, cuando preguntamos a los estudiantes cuántas empresas de Castilla y León conocen en las que podrían trabajar, no conocen ninguna», reflexionó el gerente de la Fundación General de la Universidad de Burgos, Jorge Izquierdo, para abordar uno de los desafíos pendientes de afrontar en la Comunidad.
De nada sirve que haya grandes dosis de talento en el territorio si los jóvenes no son conscientes de la amplia oferta que existe, ni que las empresas busquen fuera porque no sean conscientes de que los perfiles que buscan los tienen aquí, según puso de manifiesto el representante del ámbito universitario en una de sus intervenciones en el Club de Prensa titulado ‘Emprendimiento y empleo: el futuro de Castilla y León’ celebrado este lunes.
Como ejemplo de esta incongruencia expuso que en Burgos se forman 260 ingenieros al año y, aunque la mitad se va al completar sus estudios –entre otras cuestiones, porque proceden de fuera– las empresas tienen un déficit de 300 ingenieros. «Algo estamos haciendo regular», sostuvo sin dejarse arrastrar por el pesimismo y dejando siempre claro en sus turnos de palabra que hay que lanzar un mensaje de optimismo sobre la juventud. «La sensación es que tenemos buen capital humano y, a poco que lo hagamos mejor, vamos a mejorar mucho», expresó.
A juicio de Jorge Izquierdo, Castilla y León destaca en el panorama nacional en políticas de empleo pero es necesario sacudirse «la sensación de que somos unos carcas» porque «es mentira». «Las políticas de la Junta de Castilla y León en empleo son las más innovadoras de Europa, por no decir del mundo». E ironizó en este sentido con que «acogen razonablemente» las «nuevas marcianadas» que les proponen desde la Universidad para facilitar el acceso al mercado laboral de sus estudiantes.
«Somos la envidia del resto de comunidades autónomas», añadió antes de hacer alusión a los programas de orientación al clima laboral, a las prácticas ampliadas o a las agencias de colocación.
Las estadísticas, eso sí, evidencian que Castilla y León tiene una elevada tasa de paro juvenil, con un 26% que «llama la atención». Más, si cabe, teniendo en cuenta que dentro de los que sí tienen una nómina, «el 36% está sobrecualificado», es decir, trabaja en un puesto por debajo de su formación, mientras que en la Unión Europea el dato es del 22%. A tenor de estas referencias, el gerente de la Fundación General de la Universidad de Burgos instó al gobierno central y al autonómico a «hacer cambios».
Renata López Directora Esla Centros de Formación
Renata López
La formación resulta «imprescindible» a lo largo de la vida laboral de cualquier trabajador, a juicio de Renata López, directora de los centros de formación Esla, con orígenes en Castilla y León pero presentes en todo el territorio nacional. «Soy defensora de la formación porque es lo que nos enriquece por dentro; cuando hacemos un curso y aprendemos, todos nos sentimos mejor porque nos enfrentamos mejor a los retos», continúo antes de insistir en el que tiempo libre se dedique a la formación. «Siempre que nos quede vida vamos a seguir aprendiendo».
En su intervención inicial en el foro organizado por Diario de Castilla y León-El Mundo, López defendió el emprendimiento como una «forma de vida» en la que alguien garantiza ser el protagonista de su vida y rechazó que se asocie con connotaciones negativas. «El diccionario recoge que emprender es iniciar acciones que pueden ser peligrosas o tienen riesgos, pero eso no es emprender. Emprender viene del latín in prehendere, que significa atrapar y asumir un desafío». Por eso insistió en el papel que juegan los centros de formación y la colaboración con mantienen con los centros públicos de empleo para facilitar el acceso al mercado laboral.
En este sentido, alabó la «gran capilaridad» que existe en Castilla y León y el «especial esfuerzo» que se hace en llegar a todo el territorio, a pesar de las dificultades que existen debido a su extensión y dispersión.
Eso sí, consideró que deben revisarse las «políticas pasivas de empleo», es decir, aquellas que protegen a una persona cuando está en paro, porque en ocasiones «desmotivan» y se convierten en barreras. «A veces las políticas pasivas dificultan que las políticas activas consigan su objetivo final y, en los jóvenes, más», razonó López después de aplaudir que la Junta de Castilla y León, a pesar de las mejoras a implementar, tenga una amplia oferta de acciones, «diversas y variadas», para favorecer el empleo.
En sus intervenciones, además, la directora de Esla Centros de Formación puso el acento en el auge de la formación profesional en la actualidad en contraposición con la Universidad como garante de la empleabilidad y recordó que la FP tiene «tasas de inserción mucho más altas».
Daniel Clavero, director general de Fundación Personas
Daniel Clavero
La vertiginosa transformación del mercado laboral a partir de la irrupción de nuevas herramientas como la Inteligencia Artificial preocupa a nivel general pero más específicamente a sectores vulnerables, que ya de por sí se topan con más dificultades en materia de empleo. Por eso el director general de Fundación Personas, Daniel Clavero, hizo un llamamiento para «no esperar» a que se produzcan los cambios, e instó a sumarse a la corriente transformadora para formar parte de dicho cambio.
A lo largo de los años, expuso Clavero, siempre ha habido transformaciones que han afectado al escenario laboral, pero a otro ritmo. «Históricamente ha habido cambios pero no a esta velocidad, y nos preocupa dónde quedan las personas vulnerables», planteó antes de visibilizar el importante papel que juega el colectivo al que representa. «Estamos haciendo trabajos de primer orden», ensalzó poniendo como ejemplo su presencia en Renault o Airbus, para evidenciar que «la discapacidad tiene mucho que decir».
Por eso, animó a las administraciones a continuar apoyando su labor, porque «cada euro que se invierte, se devuelve a la sociedad multiplicado por tres». «Agradecemos a todos los empresarios que nos están apoyando, y a la Consejería, que lleva muchos años a nuestro lado y recientemente ha incrementado ayudas, con políticas cercanas e interlocución».
En su análisis sobre el futuro de Castilla y León en términos de emprendimiento y de empleo, Clavero avanzó que están decididos a aplicar la Inteligencia Artificial para el desarrollo de itinerarios de inserción o proyectos de vida laboral, y consideró que es un «punto de inflexión» comparable a la llegada de la informática o de internet.
Según las cifras actuales que expuso durante el debate del Club de Prensa, su organización representa a más de 2.000 personas en Castilla y León en su etapa laboral y, de ellas, la mitad tienen discapacidad. De las 900 que trabajan en centros de empleo, sólo el 11% tiene menos de 30 años y sólo un 5% está por debajo de los 25, lo cual evidencia que también para ellos el paro juvenil es un problema. «Nos preocupa el empleo joven porque garantiza el relevo y el futuro de nuestras actividades; es algo que tenemos que trabajar», remarcó Clavero.