SONORAMA 2026
La M.O.D.A: «La primera vez en el Sonorama tocamos para 20 personas y ya éramos felices»
En estado de gracia, como siempre, el grupo burgalés volverá a darlo todo este viernes por la noche en Aranda
De izquierda a derecha, Caleb Melguizo, Nacho Mur, Joselito Maravillas, Jorge Juan Mariscal, Álvar de Pablo y David Ruiz, integrantes de La M.O.D.A.
Desde abajo a lo más alto. Paso a paso, canción a canción. Disco a disco sin dejar de batir las alas. A veces, mal que pese, con el viento en contra. Y cuando el éxito vino para quedarse, los pies permanecieron en tierra. Llenando grandes aforos con la humildad a buen recaudo, jugando a sorprender -musical y líricamente- sin perder la esencia. Y así, como si nada, La M.O.D.A. sigue haciendo historia. La suya propia y la de miles de personas que se sienten Héroes del sábado cualquier día de la semana y ante diferentes circunstancias.
Acaban de volver de Cádiz y esta noche toca Sonorama Ribera. Poca tregua dan las giras de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. «61 conciertos desde noviembre», precisa David Ruiz. Cansado pero contento, exultante por dentro y comedido por fuera, el cantante del grupo burgalés deja entrever que la acogida de San Felices (2025), su último trabajo, ha superado con creces cualquier expectativa.
Objetivo cumplido: «El disco nuevo ha gustado y estamos tocando un montón de temas». Aparte, «en directo sonamos cada vez mejor» y las horas de sueño pesan menos porque «la ilusión lo puede todo». Con Marina López de Sioqué embarcada en esta aventura por cientos de escenarios, la banda ansía regresar a Aranda de Duero, como cabeza de cartel, para proclamar nuevamente su orgullo burgalés por los cuatro costados.
«Para nosotros es un festival muy especial por su cercanía geográfica y sentimental». Cómo olvidar aquella primera vez, hará 15 años, en «una pequeña carpa para 20 personas junto a los puestos de comida». Jamás hubiesen imaginado que su nombre luciría en lo alto del cartel. Tampoco se lo planteaban en ese momento. Al fin y al cabo, «ya éramos felices con tocar allí».
Benditos comienzos. Los chicos de la camiseta blanca sin mangas no desaprovecharon la oportunidad que les brindó la asociación Art de Troya. Acudieron «sin grandes expectativas» pero confiando ciegamente en su propuesta. Fieles al proyecto que les hacía únicos, completamente ajenos al qué dirán y con idéntico ímpetu al de hoy en día ante miles de personas. Misma actitud y pasión, ayer y hoy, sin perder de vista los orígenes.
Da la casualidad de que el festival ribereño coincide con la Vuelta a Burgos masculina. Uno diría que poco tiene que ver el tocino con la velocidad, pero no es este el caso. Básicamente, porque La M.O.D.A. pone la banda sonora a la competición -también en su versión femenina- gracias a Subiendo como El Chava Jiménez, hit de San Felices que cuenta con la colaboración de Leiva. Y con un par de versos que resumen a la perfección tanto la trayectoria del conjunto como la de un ciclista profesional: Hay montañas que te enseñan quién eres. Cueste lo que cueste, aprieto los dientes.
No es la primera colaboración del grupo con el deporte local. Bien lo saben el Burgos Club de Fútbol, el San Pablo o el Aparejadores Rugby. David y compañía lo afrontan con sumo gusto, del mismo modo que con cualquier entidad del tercer sector ávida de ayuda, y «muy orgullosos» porque, a fin de cuentas, «nuestra tierra nos ha marcado mucho». Tanto que «la música sería distinta sin fuésemos de otro sitio».
Tuvieron la dicha de nacer en Burgos y lo enfatizan allá donde van. Cerca o lejos, con reivindicaciones que tocan tan de cerca a Aranda como el Tren Directo. Cuestión de justicia, tal y como ha puesto de manifiesto el propio Sonorama en infinidad de ocasiones, para que «nuestra provincia no se olvide».
En esa misma línea, el cantante de La M.O.D.A. también reclama que «no se deje de lado al medio rural». Pero no basta con palabras, hacen falta hechos. Como hicieron ellos, por ejemplo, actuando en pequeños municipios burgaleses para demostrar que la cultura no debiera ser un lujo exclusivo de las ciudades. Y volverán, sin duda, el año que viene durante la segunda parte de la gira.
Quedan aún muchos kilómetros por delante antes de eso. La última fecha anunciada, por ahora, es la del 28 de noviembre en el Movistar Arena de Madrid. No en vano, habrá más antes de acabar 2026. Después, vuelta a la furgoneta por todo el país. Con «menos actuaciones», en principio, y con la vista puesta en Latinoamérica. Mientras tanto, irán surgiendo «ideas nuevas». Algunas ya están sobre la mesa. Sin presión de ningún tipo, eso sí, porque San Felices «tiene aún mucha vida».
Toda despedirse hasta la próxima entrevista. A poder ser, con unas cervezas de por medio. A punto de volver al Sonorama, David Ruiz no se olvida de remarcar algo fundamental. Algo que afirma con total convicción a título personal y colectivo: «El apoyo de nuestra gente es fundamental». Lo fue desde el principio y lo seguirá siendo. De lo contrario, La Orquesta del Alcohol no sería tan Maravillosa.