SUCESOS
Una mujer de 91 años muere atragantada mientras comía marisco en Burgos
La víctima, que se encontraba junto a su hija, fue asistida por dos agentes de la Policía Local y personal sanitario del Sacyl
La Policía Local, intentando reanimar a la nonagenaria
Una mujer de 91 años de edad falleció ayer en Burgos tras sufrir un atragantamiento mientras comía en un restaurante situado en la calle Burgense, detrás del Museo de la Evolución Humana (MEH). El suceso, según confirmaron fuentes del 112 a este periódico, tuvo lugar en torno a las 2 de la tarde.
Antes de que llegase la ambulancia, dos agentes de la Policía Local intentaron asistir a la anciana mediante reanimación cardiopulmonar (RCP) tras realizársele previamente la maniobra de Heimlich. A continuación, el personal sanitario intentaría, lamentablemente sin éxito, salvar a la mujer.
Con cuatro patrullas de la Policía Nacional y Local en el lugar de los hechos, los sanitarios acabaron confirmando el fallecimiento de la anciana. Según testigos presenciales, se encontraba comiendo marisco con una hija cuando ocurrió el fatal incidente. Pasadas las 3 de la tarde, aún no se había procedido al levantamiento del cadáver.
La hija de la fallecida, en estado de shock, se encontraba «visiblemente nerviosa y muy alterada». Mientras tanto, varias personas se acercaron para interesarse por el estado de la nonagenaria mientras la Policía Local trataba de reanimarla.
Después de que se confirmarse su deceso, se instaló un biombo de discrecionalidad policial, habitual en sucesos con víctimas mortales, hasta la llegada del forense para proceder al traslado del cuerpo al Instituto de Medicina Legal de Burgos. En lo que va de año, varias personas han muerto por idénticas causas en establecimientos hosteleros. El caso conocido más reciente tuvo lugar el pasado mes de junio en Villablino (León). La víctima, un hombre de 79 años, se atragantó alrededor de las 12 del mediodía mientras se tomaba una tapa en un bar del pueblo. Un mes antes, un varón de 88 años había corrido la misma suerte en un restaurante del centro comercial Río Shopping de Valladolid cuando comía con su hijo.
Aunque es habitual que los atragantamientos afecten a personas de edad avanzada, nadie está libre de sufrirlos. El pasado mes de noviembre, un hombre de 39 años murió asfixiado mientras se tomaba una banderilla en Peñaranda Bracamonte (Salamanca). En esa misma localidad, precisamente, perdería la vida un nonagenario el 6 de enero de este mismo año por el mismo motivo.
Otro episodio que causó especial conmoción fue el de la muerte de un niño de 3 años que se atragantó con una uva en un parque de Zamora a mediados de febrero. En otros casos, por suerte, una rápida intervención puede salvar vidas. Bien lo sabe Lorea Boneke, una joven que a punto estuvo de morir en 2023 mientras degustaba un tigre en el céntrico bar Pancho de Burgos. Fue Antonio, uno de los camareros, quien le salvó la vida gracias a la maniobra de Heimlich. Según relató ella mismo a este periódico, «puede pasar en cualquier momento que no te imaginas: en una celebración, en el trabajo o simplemente tomando algo con tu amiga en un bar». A raíz de tan «traumática» experiencia, reconoció haberse vuelto «muy emocional».
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Diario de Castilla y León | El Mundo