Diario de Castilla y León

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LAS TRAVESÍAS son un asunto recurrente desde hace años en Soria. La capital es protagonista desde hace décadas en ese debate, con duros enfrentamientos políticos, aunque finalmente se consiguió el objetivo del Ayuntamiento de que sea el Gobierno el que las arregle antes de que pasen a ser de titularidad municipal. Las obras están avanzadas y será, sin duda, una baza electoral en los próximos comicios, porque, aunque haya muchos fallos puestos en evidencia por los políticos y por la sociedad civil, lo cierto es que van a quedar mucho mejor de como estaban, cosa que no era nada difícil, porque lo anterior era lamentable. Esta semana también se anuncia una solución a un anhelo del pueblo soriano de Yanguas, ya que la Junta ha anunciado la construcción de una variante por más de 5 millones de euros que evitará el paso del tráfico pesado y mejorará la comunicación con La Rioja. Si en los dos casos citados la solución está en camino, hay otros dos donde la cuestión es más peliaguda. Este viernes, en una inusual unanimidad, la Diputación de Soria reclamó una variante para San Esteban de Gormaz, donde la riada dejó en evidencia el problema que supone hacer depender a una carretera nacional de un puente medieval. Parece que se ha alcanzado el consenso sobre la variante, porque a veces no quedaba claro lo que se quería, pero también se reclama un puente alternativo/provisional, el que inició la Junta y frenó el Gobierno después de reparar el medieval. Queda mucho camino por recorrer en San Esteban y quizá ahora haya que incidir en un diálogo de verdad, porque la unanimidad de la Diputación no dejo de estar precedida de fuerte bronca política en el pleno. El segundo asunto pendiente que sorprende más es el de El Burgo de Osma, porque allí parecía que había entendimiento entre el Gobierno y el Ayuntamiento para mejorar la travesía en el pueblo, con un proyecto aprobado pero que no acaba de arrancar. El Ayuntamiento rompió la baraja cuando vio que el proyecto se retrasaba mucho más de lo previsto y que se aprobaba una inversión para hacer unos arreglos que parecen destinados a alargar más en el tiempo la remodelación que quiere el consistorio. Si en el caso de Soria la baza electoral que supondrá que las travesías estén adecentadas cuando acabe la legislatura es clara, y totalmente legítima, quizá la clave en El Burgo de Osma esté precisamente en las elecciones. En Soria gobierna el PSOE y en El Burgo el PP. El retraso del proyecto burgense podría achacarse a los intereses electorales, para no dar argumentos a la defensa de la gestión municipal de los populares. Jamás nadie reconocerá algo así, pero la mejor fórmula para evitar suspicacias sería la de poner en marcha las obras cuanto antes. Y que luego cada cual aproveche el asunto como quiera o pueda en los comicios, pero siempre después de que los ciudadanos hayan sido puestos por delante de cualquier interés partidista. Las estrategias electorales no deben hacer que para algunas travesías se inventen desiertos que atravesar que no existen.

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