Mientras gran parte del debate sobre la transición energética se concentra en las grandes ciudades, una parte decisiva del cambio se está produciendo en el interior de España. Castilla y León es uno de los pilares dentro del desarrollo de la transición energética sostenible. A través del trabajo que realiza Iberdrola a lo largo del territorio se puede denominar a Castilla y León como un «laboratorio vivo» en el que entre intentos de mejorar la calidad del suministro se impulsa la digitalización, el desarrollo de redes eléctricas y el crecimiento de las energías renovables.
Las infraestructuras que componen el refuerzo de las redes eléctricas han permitido acelerar la descarbonización integrando una gran cantidad de energías limpias aportando un sistema eléctrico «más seguro y eficiente» en el área urbana y rural. Para continuar con este servicio, Iberdrola propone el Plan Estratégico 2025-2028 que se centra en mercados con marcos regulatorios estables y en la regulación de redes.
Este plan tiene una inversión de 58.000 millones de euros. Las acciones que lo componen se centran en los mercados con marcos regulatorios estables y en el desarrollo del negocio regulado de redes. En cuanto al área de investigación, desarrollo e innovación, la compañía destina 1.600 millones de euros más para conseguir nuevas tecnologías que puedan tener un impacto real dentro del territorio en el que se apliquen.
Dentro de este contexto en el que ha aumentado la electrificación en la economía junto al despliegue de renovables, un punto esencial para conseguir el objetivo del proyecto es el desarrollo de marcos regulatorios que expongan la inversión en redes. Este sistema aporta un suministro más fiable, refuerza la industria e impulsa la creación de empleo en zonas despobladas.
CASTILLA Y LEÓN
La Comunidad es un pilar fundamental dentro del desarrollo de Iberdrola. Durante el ejercicio del 2025, sólo en Castilla y León han obtenido un impacto económico de 904 millones de euros. Iberdrola ha ido punto a punto creando un tejido empresarial junto a 400 proveedores locales, aportando trabajo a 900 profesionales y colaborando con compañías como Copsa, Kepler o AOC, entre otras.
A través de estos resultados se plasma el objetivo, avanzar en la electrificación y en el desarrollo sostenible del territorio.
Una de las características que consolida a Castilla y León como el principal territorio de Iberdrola en la obtención de energía es la variedad de recursos renovables, con más de 6.300 MW verdes. Uno de los espacios que contribuye a este resultado es el parque eólico Iglesias situado en Burgos con aerogeneradores o las instalaciones pioneras de Revilla - Vallera. Estas infraestructuras también son proyectos en los que se apuesta por la innovación.
Estos espacios se centran en proyectos específicos de Iberdrola como es el caso de la alianza de la empresa con Norges Bank Investment, en la que participa la planta fotovoltaica de Ciudad Rodrigo en Salamanca. Otra iniciativa es el Programa Convive, en el que Iberdrola promueve la creación de energía sostenible con la convivencia de la agricultura y la ganadería. Este proyecto se plasma con el modelo «pastoreo solar» en Revilla-Vallejera, en el que las ovejas se ocupan de la limpieza de la planta mientras aportan valor económico, social y ambiental.
En Castilla y León también se trabaja la digitalización para conseguir crear un sistema más eléctrico, eficiente y sostenible. El uso de la tecnología más moderna como la inteligencia artificial para las operaciones, el mantenimiento y la atención al cliente ya está contribuyendo a optimizar los recursos, mejorar la eficiencia y reforzar la seguridad de la cadena de valor.
LA ERA DE LA ELECTRICIDAD
Los primeros pasos de la compañía se centraron en el desarrollo hidroeléctrico y la electrificación de la industria. A lo largo del tiempo ha ido escalando hasta conseguir el liderazgo en las energías renovables hasta llegar al 125 aniversario.
Iberdrola se suma a la vanguardia de la transformación al adaptarse a los cambios y desafíos de la industria. Un ejemplo de como la compañía se acondiciona a los contextos se vive en estos momentos con la era de la electricidad basada en la electrificación de la economía y el cambio climático. Esta transición energética no sólo supone a la sociedad un desarrollo tecnológico, a su vez integra un cambio en el modelo productivo, en el comportamiento social y en la gestión territorial.
A través de estos factores que han ido configurando las energías renovables hasta ahora. Iberdrola ha sido una de las compañías pioneras en apostar por la sostenibilidad y las energías verdes.
Esta trayectoria de Iberdrola se basa en un objetivo concreto, obtener un sistema energético más limpio, electrificado y digitalizado mediante las redes y las nuevas tecnologías. Innovación, inversión sostenida y visión a largo plazo han sido los pilares que han conseguido dar los pasos necesarios para la profunda transformación que existe.
Todas las cualidades anteriores toman una dimensión tangible en Castilla y León al aplicarse desde el primer aprovechamiento enegético hasta llegar a ser una de las comunidades autónomas referentes en la generación y desarrollo de energía junto a Iberdrola.